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Newell's y un receso marcado por las ventas al exterior

Paz fue vendido al Bologna pero jugará en Lanús

De la millonaria venta de Ezequiel Ponce a la Roma de Italia pasaron tres años, cinco mercados de pases y dos presidentes. Fue la última gran transferencia de Newell’s a Europa. De ahí en adelante, al club le costó vender jugadores en cifras importantes y el cuadro se agudizó aún más durante la primera etapa de la gestión de Eduardo Bermúdez. 

“Hacía mucho tiempo que no se vendía un jugador al exterior”, dijo el vicepresidente Cristian D’Amico, minutos después de sellar el acuerdo para vender Nehuén Paz al Bologna, aunque el defensor no jugaría en el calcio y sería prestado por los itaianos a Lanús. La afirmación del directivo leproso también englobó las partidas de Franco Escobar al Atlanta United y Milton Valenzuela al Columbus Crew, ambos de la liga de Estados Unidos.

La Lepra necesitaba vender jugadores sí o sí para hacer respirar su economía. Los dirigentes lo tenían claro desde hacía varios meses, cuando el día a día del club se transformó en una odisea por tapar huecos y apagar incendios, y en las últimas semanas se empezaron a concretar.

Entre las tres operaciones, sumado al monto por la venta de los porcentajes de tres juveniles -también al Atlanta-, al Parque Independencia entrarán unos 3 millones de dólares, una cifra que se acerca a los requerimientos del juez Hernán Bellizzia, a cargo del fideicomiso.

Antes de este libro de pases, la última vez que el club del Parque había vendido un jugador al Viejo Continente fue en 2015. La última gran aparición de la cantera, el delantero Ezequiel Ponce, con 17 años, fue transferido a Roma en una cifra cercana a los 5 millones de dólares. En los 6 meses posteriores, en el receso del invierno argentino, Milton Casco pasó a River por 2 millones y medio. Las dos operaciones fueron bajo la conducción de Guillermo Lorente y Jorge Riccobelli.

¿Y después? A mediados de 2016, en la transición hacia la presidencia de Bermúdez,, Gimnasia hizo uso de la opción de compra y se llevó a Lorenzo Faravelli, un joven que hizo debutar Roberto Sensini en 2011, por menos de 100 mil de la moneda estadounidense. En todo ese año se fueron más de 25 jugadores, pero ninguno mediante una venta.

Ya en 2017, la CD entró en una etapa delicada desde lo económico, empezó a tener la soga al cuello para cumplir con los sueldos del plantel profesional y el resto de los empleados, y terminó deshaciéndose de la mitad de la ficha de Ezequiel Unsain, con 21 años, a cambio de los 300 mil dólares que puso Defensa y Justicia. La salida del joven arquero, que en ese momento era suplente, pero sumaba 16 partidos como titular y tenía buena proyección, fue muy cuestionada dentro del club. Lo peor pasó unos meses más tarde, cuando Newell's salió a buscar un suplente para Luciano Pocrnjic: llegó a préstamo Nelson Ibáñez, un hombre de experiencia en el fútbol argentino, pero sin ningún valor de reventa. Se rifó a Unsain porque el club necesitaba dinero con desesperación y, al mismo tiempo, se pagó cuatro veces más para comprar a Joel Amoroso. En ese mismo libro de pases Colón gatilló la opción de compra para quedarse con el 50% de Guillermo Ortiz en 500 mil dólares.

Hace siete meses se produjo el éxodo de los ídolos. Maxi Rodríguez, Ignacio Scocco y Mauro Formica se fueron de Rosario enemistados con Bermúdez. Las tres salidas sirvieron para descomprimir la economía y reducir considerablemente el presupuesto del fútbol profesional, pero tuvieron adosado un costo político que muchos hinchas todavía no pudieron digerir. Al Gato se lo quedaron los Pumas de México, tras pagar la cláusula de rescisión 1.500.000, y Nacho fue vendido a River en 2.800.000. Ambas ventas fueron obligadas por la necesidad de achicar el pasivo y un golpe duro a la jerarquía del plantel

En total, Newell’s vendió por poco más de 7 millones de dólares durante la actual gestión incluyendo los traspasos de Formica y Scocco, cuyos ingresos el club usó automáticamente para saldar deudas que tenía por los pases de esos mismos futbolistas con Cruz Azul y Sunderland, respectivamente. 

El causal de las pocas ventas rutilantes en los últimos tiempos también se relaciona con la falta de una política seria y sostenida en materia de divisiones inferiores. En la última década, los técnicos que verdaderamente se la jugaron por los pibes fueron pocos y la mayoría eligió traer jugadores de afuera, una conducta que desencadenó en la fuga de juveniles en busca de más oportunidades en otros clubes, frecuentemente sin o a muy bajo costo.

Por ejemplo, en estos días se dieron los casos de Jalil Elías y Mauricio Tévez, quienes fueron cedidos a préstamo sin cargo a Godoy Cruz e Instituto, respectivamente. "Si los jugadores no juegan acá y no se muestran en otros equipos, se hace muy difícil venderlos", reconoció esta semana D’Amico.

Se mira y no se toca

La particularidad del caso Newell’s está dada por la intervención judicial que recae sobre la tesorería desde los últimos meses del año pasado, razón por la cual los dirigentes no pueden disponer de los más recientes ingresos. De acuerdo a las exigencias del magistrado, todo lo que entre se destinará, en primera instancia, para pagar sueldos y terminar de poner al día al plantel profesional y al resto de los empleados.

 

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