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La Copa Davis futbolizada: a entenderla y quererla

Los críticos de este nuevo formato de la Copa Davis, que reúne a 18 naciones que se enfrentan en una fase previa de grupos para luego clasificar a partir de los cuartos de final, dicen Gerard Piqué como organizador futbolizó la Copa Davis. 

Tal vez sea cierto que este certamen debería llevar otro nombre, pero lo que se vivió por estos días en la Caja Mágica de Madrid fue fantástico, pese a algunas bajas de último momento.

El madrileño te hace sentir como en tu casa, pero en el primer mundo. Aquí es fácil trasladarse a cualquier punto de ciudad, desde el centro hasta la Caja Mágica son menos de 15 minutos en metro. Los tres estadios que conforman el complejo adonde se disputa la Davis son bajo techo, de superficie rápida. Todo pura modernidad.

Más allá que aquí estén jugando Nadal, Murray y Djokovic, así como muchas de las promesas de la nueva generación, los argentinos –que aquí eran muchos y ruidosos- siempre quiere ver a su equipo.

Los albicelestes superaron la fase de grupo como mejores segundos. Después de eliminar a Chile y caer contra Alemania y cuando casi estaban preparando las valijas para volver, un cálculo matemático desde la organización dio las nuevas que por porcentaje los argentinos seguían en carrera.

Así fue como este viernes en cuartos de final, después de que Guido Pella eliminó a Pablo Carreño Busta y Diego Schwartzman cayó por novena vez ante Rafael Nadal, se disputó el dobles que finalmente dejó afuera a la Argentina del certamen.

La Copa Davis seguirá este fin de semana con las instancias decisivas que tiene como protagonistas en semifinales a Canadá contra Rusia y a España ante Gran Bretaña.

A este nuevo formato hay que entenderlo, aceptarlo y aprender a quererlo, porque reúne a las grandes potencias y se puede disfrutar de casi todos los mejores tenistas del mundo en solo una semana.

El que busca encuentra

Si bien es cierto que el cambio no favorece para nada a los argentinos que viajaron, como todo, el que busca encuentra. Aquí los diez tickets para el transporte –metro, tren de cercanía o bus- salen €12,50, un desayuno ronda los €2,5 pero en una de las casas de hamburguesas más conocidas del mundo por €1 se puedo tomar el café con leche con una exquisita cruasan. Para almorzar también hay para todos los gustos, solo es cuestión de recorrer. las cartas y precios están a la vista de todos.

El city tour para conocer la ciudad €22,50, dura un mínimo de cuatro horas y se puede bajar en cada lugar turístico que se desee y esperar el otro bus para seguir con el recorrido.

Con respecto a las tiendas de ropa, incluso las de marca, para el que trajo unos euros extras es mucho más conveniente llevársela desde aquí. Hay descuentos con determinadas aplicaciones en los negocios, también está la devolución del 10 por ciento del Tax Free en el aeropuerto. Lo mismo pasa con algunas marcas de celulares y artículos de tecnología. Además, aquí todo se puede pagar con tarjeta de débito o crédito, así sea céntimos.    

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