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Islandia, el país que cambió las borracheras por el fútbol

Repaso por la historia moderna y 'futbolera' de uno de los rivales de Argentina en Rusia 2018

Abril de 1996. Tallin, Estonia. Joven futbolista espera tras la raya de cal para poder saltar del banco a la cancha para debutar. Un momento soñado. El músico y su primer recital, la escritora y su primera presentación, el futbolista y su primer partido oficial. Cada cual a su manera pero en ese instante se estruja la memoria y se piensa en momentos, personas y cosas que se sucedieron para poder llegar a ese momento, que no es más ni menos que un punto de partida. En este caso el pequeño Gudjohnsen se concentra en su padre. Más allá de la importancia que este tuvo en su carrera, es el mismo padre el que sale de la cancha para que entre su hijo. Un momento único para una familia, otro de cambio para el fútbol Islandés.

Este viernes en Moscú se sortearon los grupos que cada selección ocupará e Islandia, la única debutante en Rusia, se cruza en el camino de Argentina. “¡Nuestro primer partido en un mundial será contra Argentina!”, festejaba la cuenta oficial de Twitter de la selección nórdica.

Casi llegan a Brasil 2014, sorprendieron a Inglaterra el año pasado en la Eurocopa de Francia y se transformaron en una de las selecciones más adorables del globo. Su entrenador es dentista, apenas si tienen un manojo de futbolistas profesionales y al termino de cada partido los jugadores se unían a sus fans en un rito de aplausos y gritos, generando una vinculación futbolista-hincha que parece más típica en un club y no en una selección. El presente del joven equipo tiene como punto de partida la aparición de ‘Guddy’ y la trágica realidad social de los años noventa que vivió el país.

Gudjohnsen no sabía aquella tarde de abril del 96 que terminaría como uno de los ídolos del Chelsea de Inglaterra o que levantaría un Champions League con uno de los mejores equipos de la historia, el Barcelona de Pep Guardiola. Todo eso pegó fuerte en un país que empezaba a dejar de darle las espaldas al fútbol. Y no fue porque el fútbol no gustase en la pequeña isla, sino por cuestiones de infraestructura y de clima que hacían que juntarse a jugar un ‘picadito’ resultase un incordio insuperable.

Para finales del siglo pasado una estadística sacudió la casa de gobierno islandés: la mitad de los adolescentes aseguraban haberse emborrachado al menos una vez el último mes. Un país del tamaño de nuestra ciudad se veía desbordada y empezaba a perder su juventud.

El futuro. “El viernes por la noche no podías caminar por las calles del centro de Reikiavik porque no te sentías seguro”, contó Harvey Milkman, catedrático de Psicología, al diario El País de España.

La reacción fue positiva. Leyes para prohibir y para motivar pusieron a Islandia entre los países de mayor calidad de vida, con mejor distribución de la riqueza y con un turismo que triplica anualmente la cantidad de habitantes. Hoy apenas tres de cada 100 jóvenes asegura haber tomado alcohol en las últimas semanas.

Una cancha de fútbol en Islandia

Al tiempo, se invirtió en deporte, y con ese impulso apareció Siggi Eyjólfsson. Su carrera como futbolista no fue la de Guddy, pero su trabajo sería igual de determinante. La revista española (no dejen de leerla) Panenka pudo entrevistarlo para hablar sobre el fenómeno de transformación islandés y Siggi les dijo “Hay muchos países que tienen buenas instalaciones y clima adecuado para entrenar todo el año. Pero no vas a conseguir buenos jugadores sólo porque tengas campos y sol: necesitas tener entrenadores bien preparados y futbolistas dispuestos a trabajar duro. Esto último siempre lo tuvimos; ahora tenemos todo lo demás”.

La carrera de Gudjohnsen se dio mientras la mayoría de los jóvenes cambiaban borracheras por fútbol. Políticas de Estado -con personas como Siggi Eyjólfsson- se necesitaba para salir del oscuro destino que esperaba a toda una generación. Un ejemplo como del de Gudjohnsen potenciaron para que esa salida sea hasta Moscú. De una selección conformada por padre e hijo, a un equipo competitivo que quiere, el próximo 16 de junio, dar la sorpresa contra el equipo que tiene al mejor del mundo.

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