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De Felippe, un entrenador siempre dispuesto a amoldarse

En su carrera supo sacar de la mala a más de un club y el ascenso con Independiente es su mayor logro. En Newell's tendrá que arreglarse con lo que hay

“El técnico debe adaptarse al plantel que se le presenta y le toca conducir. Para mí lo más importante en el juego es el control de la pelota, más allá que muchos digan que yo vengo con el látigo y a salvar equipos del descenso”. Así se definió en una entrevista Omar De Felippe, el elegido para intentar sacar a Newell’s del pozo, el DT que el hincha rojinegro quiere conocer.

Nunca fue un mediático, más bien optó por mantener el bajo perfil cada vez que pudo. Los que lo conocen lo definen como “un trabajador”, pero para él esa etiqueta no significa mucho. “Es una gran mentira decir que hay entrenadores que trabajan más que otros", le dijo De Felippe en 2016 a la agencia de noticias Télam.

Este ex combatiente de Malvinas, de 55 años, tiene algunos ítems en su currículum que bien merecen destacarse. Desde que se separó de Julio Falcioni (fue su ayudante durante muchos años), ha dejado huella en casi todos lados. Lo primero fue Olimpo, en 2009. Allí consiguió el ascenso a la Primera División con tres fechas de anticipación. Tiempo más tarde ascendió a Quilmes y finalmente en 2014 devolvió a la máxima categoría del fútbol argentino a Independiente. 

Un DT que sabe pelearla en las malas. ¿Justo para Newell's?

En el Rojo dirigió 40 partidos, 39 en la B Nacional y uno en Copa Argentina. Pero antes de que comenzara la temporada de Primera División le dijo a Hugo Moyano, que acababa de convertirse en presidente del club, que prefería no seguir, no disfrutar del premio que significaba dirigir a uno de los grandes en la principal categoría.

Pero la carrera “solista” de De  Felippe no se estancó. Al contrario, dio el salto hacia el fútbol internacional. A comienzos de 2015 asumió en Emelec y allí fue campeón. En poco menos de un año y medio se ganó el cariño de todos, pero antes de culminar con su contrato dio un paso al costado “por motivos familiares”, según explicaron en su día los directivos del conjunto ecuatoriano.

Lo siguiente (y lo último hasta el momento) fue Vélez, un club que conocía de punta a punta por haberlo dirigido junto con Falcioni y en el que se encontró con un plantel plagado de pibes, a los que intentó darles minutos cuando el promedio complicaba. Lo cierto es que no le fue bien, al menos en los estadístico. De Felippe se fue en noviembre del año pasado tras una derrota ante Unión y silbado por los hinchas del Fortín. En la actual Superliga fueron tres victorias, un empate y cuatro caídas antes de dimitir y darle paso a Gabriel Heinze.

"Me voy por lo que vi en la cancha, porque uno me escupió y no soporto eso, no estoy a la altura para que un estúpido me venga a escupir", lamentó en su despedida del Fortín quien ahora se hará cargo de Newell’s, también en medio de un clima tenso.

En el Parque Independencia De Felippe encontrará una hinchada con poca paciencia, apenas un par de referentes en el plantel y algunos buenos valores juveniles que prometen, pero a los que no se les puede cargar toda la responsabilidad. Será responsabilidad del DT llevar la mochila de la presión, absorberla. Y encontrar, lo más pronto posible, un modelo de juego que a la Lepra le permita empezar a sumar de a tres.  

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Tapas 14 12 2018

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