Boca le puso un brutal freno a la levantada de Newell's

Duró poco la recuperación de Newell’s post Clásico. Todo lo bueno que había evidenciado en la goleada ante Racing se diluyó en la presentación de este sábado en la Bombonera. Un Boca lúcido y voraz lo dejó nuevamente desnudo ante sus urgencias y debilidades, y lo volvió a sumergir en las profundas aguas de una crisis que, por ahora, parece no tener fin.

Cuatro a uno lo goleó el Xeneize, con tantos de Bentancur, Tévez, Silva y Palacios. Para Newell´s descontó Maxi Rodríguez. Y le hizo precio. Porque tras un arranque demoledor, con dos goles en los primeros cinco minutos, Newell’s quedó con la mandíbula floja y los dirigidos por Arruabarrena desperdiciaron varias chances que pudieron abultar aún más el score.

El arranque no pudo ser peor para los de Vojvoda. Cuando los futbolistas todavía no se acomodaban en el campo de juego, a los 35 segundos de comenzado el partido Boca Juniors ya se ponía 1 a 0 con un madrugador gol del pibe Bentancur.

Para peor, con la Lepra todavía desorientada y sin lograr asimilar el golpe, a los seis minutos Tévez puso el 2 a 0 con un tiro libre al palo del arquero, ante una débil respuesta del pibe Unsaín. 

El desconcierto defensivo en la Lepra se volvió a evidenciar ante una nueva avanzada del Xeneize. Luego de un córner, Silva pateó al arco desde el vértice del área, y aunque pareció que Insaurralde alcanzaba a peinarla, no tocó la pelota pero sí desairó a Unsaín, para meter la tercera puñalada a un Newell’s desahuciado.

El primer tiempo no pudo ser peor. Desordenado y desorientado, Newell´s perdía fácil la pelota en tres cuartos de cancha y carecía de recuperación. El medio le quedaba enorme a Mateo que, en soledad, hacía agua. Boca era muy superior, salteaba líneas y lograba dejar mano a mano a sus delanteros con los defensores leprosos que pasaban sofocones.

En uno de esos mano a mano, en la última jugada del primer tiempo, Unsaín salvó milagrosamente lo que era el cuarto de Boca, ganándole un mano a mano a Carlos Tévez. Pero, en la acción, recibió un fuerte golpe en el rostro que, finalmente, lo sacó de la cancha.

Ya en el segundo tiempo, Newell’s intentó salir a jugar más adelantado, con la urgencia de revertir la imagen. D’Angelo ingresó por el lesionado Unsaín y Mugni por Scocco. Con un Boca más relajado, la Lepra comenzó a acercarse al arco de Orión, hasta que Boyé logró hilvanar una buena jugada y habilitar a Maxi Rodríguez, que entró al área xeneize por la izquierda y definió de primera al segundo palo.

Pero cuando Newell’s se ilusionaba con una remontada, una jugada magnífica de Tévez, que enloqueció a toda la última línea leprosa, permitió a Palacios cerrar el partido con el cuarto gol,  que tapó con tierra las últimas ilusiones rojinegras.

Newell’s fue esta vez un espejo de sí mismo. Errático, desordenado, sin rebeldía ni reacción, demostró que lo hecho ante Racing fue apenas un espejismo en su desierto de fútbol. Llegará Osella (podría asumir la próxima semana) y deberá sacudir el polvo de un equipo que, este sábado, demostró no tener cerca la salida de su infierno.

Las formaciones

El relato

COMENTARIOS

*Los comentarios que integran esta discusión no representan la opinión de RosarioPlus. Son opiniones personales de los usuarios

Seguí leyendo