La playa y el paseo de Rambla Catalunya desbordaron este domingo con una módica multitud que se congregó sin respetar el distanciamiento social ni contemplar el uso obligatorio del tapabocas en muchos casos. Y además, quedó como saldo un tendal de botellas, vasos plásticos y demás residuos en todo el espacio público. 

Fuentes de la Secretaría de Control municipal afirmaron a este medio que hubo agentes de la Guardia Urbana fiscalizando, pero el escenario se repitió durante las jornadas de buen clima soleado, en una antesala que complica la llegada del verano en la ciudad más complicada en cantidad de contagios de coronavirus.

En paralelo y a unos metros hacia el norte, el salón de eventos Posta 36 reabrió reciclado como bar, con capacidad reducida y guardando un protocolo especial a modo de prueba. La velada impactó a quienes pensaron que se trataba de una fiesta como las que están prohibidas.

La secretaria de Control municipal, Carolina Labayru, explicó que “un decreto autoriza con carácter excepcional y transitorio, y 14 salones de fiestas de los cuales seis son de eventos infantiles, hicieron este trámite. Cuando están por funcionar inspeccionamos que cumplan el protocolo”, dijo.

Posta 36 tiene capacidad de 650 personas, y la habilitación esta vez se otorga para el 30 por ciento de esa capacidad, con 195 personas, y solamente en el aire libre con mesas de máximo cuatro personas. Labayrú aseguró que agentes de su cartera puntearon el ingreso el viernes, sábado y domingo, y no hubo falta alguna por mal funcionamiento.

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