Con el paso de los días, las noticias sobre el paradero del submarino argentina ARA San Juan no generan expectativas que alienten un desenlace exitoso. En las últimas horas, tanto la Armada como el Ejército y la Fuerza Aérea suspendieron todo tipo de ceremonias, eventos de fin de año y actividades sociales que tenga un tono de celebración. Si bien parece coherente con estos ánimos, también puede connotar una alarma ante la posibilidad del peor final.

De hecho, se ha generado un clima enrarecido en las últimas 48 horas, alimentado por una comunicación oficial poco clara, a cuenta gotas, de puertas para adentro. Y en este marco, las suspicacias comienzan a enfilar por el borde de la tragedia.

El vocero de la Armada, Enrique Balbi (Télam)
El vocero de la Armada, Enrique Balbi (Télam)

Según describió la Armada en su última comunicación oficial, el día de la pérdida de contacto se escuchó una "anomalía hidroacústica", un concepto que equipararon oficialmente con "un ruido". Sin embargo no aclararon a qué podría corresponder. Algunos trascendidos indicaban que ese ruido podría corresponder a una explosión.

Por eso la cancelación por parte de las Fuerzas Armadas de todo evento social tiene una lectura preventiva, de preparar el terreno ante una posible mala noticia. La Armada explicó en un comunicado interno que a partir de la “crítica situación institucional” generada por la pérdida de contacto con el ARA San Juan, se limitarán todos los actos de fin de cursos, aniversarios, etc, “a lo estrictamente necesario y reglamentario”.  

Y en cuanto a las actividades impostergables, se aclara, deberán ajustarse a un “criterio de austeridad, sobriedad, y bajo perfil”, tratando de realizarlas en lugares cerrados y sin difusión de las mismas.

La Fuerza Aérea ordenó la suspensión de las actividades que puedan merecer jolgorio. “Relacionado con la situación que es de público conocimiento sobre las circunstancias que atañen al submarino ARA San Juan hasta nueva orden quedan suspendidos todos los trabajos, ceremonias, y festejos”, se explica. El Ejército también “aplaza todas las ceremonias, eventos de fin de año y jornadas de camaradería”.