El 2021 agitó la agenda política más rápido de lo previsto luego del adelantamiento de la segunda ola de contagios de Covid. Entre tanta complejidad por este nuevo escenario, el gobernador santafesino Omar Perotti trata de usufructuar el vértigo sanitario para impulsar su gestión desde el inicio del nuevo año.

En el 2020, el gobernador cambió los reclamos de mayor iniciativa con el manejo de la pandemia. Nuevamente el desafío sanitario puede llegar a darle agenda y objetivos para comenzar un año electoral. Por eso desde el vamos aceita toda la artillería para no fallar ni en la vacunación ni en la contención de la nueva ola de contagios que está picando cerca. 

Mientras se mantuvo al frente del tema, logró despejar el fuego enemigo. Pero cuando la situación epidemiológica amainó y se entró en una etapa de distensión, la agenda la ocuparon otros temas filosos: el posible esquema de lemas, el enfrentamiento por el escándalo del senador Armando Traferri, la renuncia de su ministro de Gobierno, Esteban Borgonovo.

Con el tema sanitario al tope, tal como parece que sucederá en unas semanas, de alguna forma blinda su accionar. La cuestión estará en saber administrar la nueva cuarentena o segunda ola. Ser más creativo y eficiente para no repetir errores ya vistos, o, esta vez, delegar y acompañar. 

 

 

Reparos

Si bien fue uno de los que le militó a Alberto Fernández el toque sanitario, fue de la tropa a la que le afloraron los reparos y hasta avisó que estudiaría unos días el decreto nacional y recién el lunes lo amoldaría a Santa Fe con alguna segmentación . De una restricción estricta como pensó el gobierno dos días atrás, se pasó a una prohibición con un control que no se sabe bien cómo puede ejecutarse.

El propio Perotti comenzó a hacer equilibrio para que la actividad económica no se desacelere ni se le pongan en contra por verse restringido en horarios. Tampoco quiere cargar con algún tipo de rebeldía de un sector de la población, más bien demostrar que el Estado está presente. Por eso estiraría el inicio de la circulación más allá de la medianoche así no afecta la actividad nocturna.

Su par del centro del país, el cordobés Juan Schiaretti, fue al hueso de movida y avisó que la actividad no se toca, y saltea todo lo que propone Fernández. Pero el vínculo político del cordobés con el presidente es muy distinto al de Perotti. Incluso, esta situación podría volver a armonizar los tantos entre ambos. 

Las elecciones se ven cada vez más grandes en el espejo retrovisor. Antes de definirse el toque sanitario, un funcionario con conocimiento de las decisiones del gobernador sostuvo a Rosarioplus: “Territorialmente vamos a estar bien, sobre todo después del acto del otro día en que los intendentes lo respaldaron. Además, la actividad logró repuntar y tenemos potencial para un rebote. Vamos a llegar bien ”, aventuró.

Pero en dos días todo parece encontrarse desfigurado. Se verá qué impacto tiene la segunda ola, a la que Perotti deberá surfear con delicadeza.