“Lo ambiental no tiene que ir en contra de la cuestión de clase y el interés de las familias pescadoras”, señaló el diputado provincial Carlos Del Frade, miembro de la comisión de Asuntos Laborales de la Cámara de Diputados de Santa Fe al visitar las asambleas de pescadores en Santa Fe Capital y en el piquete que los trabajadores del río mantienen en el Puente Rosario-Victoria.

La veda, impulsada por un fallo judicial solicitado por organizaciones ambientales, y que provocó la protesta con piquetes de los pescadores de toda la provincia, volvió a poner en agenda política la supuesta tensión de intereses entre el cuidado del ecosistema del Paraná y el trabajo de las 6.000 familias de pescadores que sobreviven trabajando en las aguas marrones que bordean la provincia. 

Sin embargo desde las organizaciones de pescadores y las ambientalistas advierten que en ese debate suele invisibilizarse uno de los actores principales, responsable central de la crítica situación: los frigoríficos de pescado.

 “Este fallo, que llegó sobre fin de año, generó un malestar enorme entre los pescadores y sus familias que viven de eso, en una pesca de supervivencia”, aseguró Carlos Del Frade. 

Que el tema no es nuevo es algo en lo que coinciden casi todos los actores. “Esto estalló ahora, pero es una historia que viene desde hace muchos años, más de 20”, aseguró en conversación con RosarioPlus Pablo Cantador, de la organización ambiental El Paraná no se toca, una de las que impulsó el recurso judicial para detener la depredación del recurso pesquero en un año marcado por la bajante histórica y la caída en los ciclos reproductivos de las principales especies autóctonas.

“Hace 10 años, cuando la depredación de los frigoríficos empezó a crecer en toneladas exportadas, es cuando se empezó a complicar más. Esto provocó también que aparezcan más pescadores, por el permiso de las provincias a que más gente se vuelque a la actividad. Los frigoríficos tienen denuncias incluso por exportar más del cupo permitido”, reveló Cantador

Del Frade insiste en diferenciar los distintos actores de la producción ictícola y darle tratos particulares, respetando el ambiente, pero teniendo en cuenta la necesidad de las familias pescadoras. 

“Lo ambiental no tiene que ir en contra de la cuestión de clase y el interés de las familias que viven de la pesca, hay que hacer una diferencia de escala. Son los grandes frigoríficos los que explotan esto y hacen de Argentina uno de los pocos países del mundo que exportan la pesca de río, no se da casi en ningún lugar del mundo. Y es un fenómeno de depredación. Desde la política y la justicia tiene que poder diferenciar a los frigoríficos de los pescadores, porque sin esa diferencia y todos en la misma bolsa es una gran injusticia”

Cantador en ese sentido afirmó que el resultado de este modelo de producción es más que claro. “La muestra es que hace 20 años que se exporta pescado de río y los pescadores siguen siendo pobres mientras se enriquecen los frigoríficos”, sostiene.

También se expresaron en ese sentido desde la Multisectorial por los Humedales de Rosario quienes en un comunicado público afirmaron que “entendemos que es urgente darle tiempo a los ecosistemas y a las especies que allí habitan para que realicen sus procesos ecosistémicos y puedan sostenerse en el tiempo. Pero denunciamos la inacción desde hace tiempo de la provincia de Santa Fe ante la depredación de la fauna y el desamparo de les pescadores” y resaltan que la “desidia del gobierno provincial y el avance sistémico de la industria frigorífica son culpables de la depredación del recurso y la precarización laboral a la que son sometidos les trabajadores de la pesca”.

 

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“Cuando Misiones, Chaco y Corrientes ya habían decretado una veda, con subsidios a los pescadores. Entre Ríos y Santa Fe, que es donde están los frigoríficos exportadores, siguieron sin veda”, afirmó Cantador.

A pesar de las advertencias de científicos y ambientalistas sobre la frágil situación del ecosistema del Paraná y sus especies debido al escaso caudal, el gobierno nacional decidió ese mes volver a otorgar un cupo de exportación de sábalo de 15 mil toneladas para este año.

Cantador aseguró que en aquel momento la provincia contestó que “el recurso estaba estable y no era una bajante extraordinaria, se ve que estaban mirando un rio en otro país, porque no tiene nada que ver con nuestra realidad”

El negocio de la exportación de pescado siguió su curso, generando millones para los frigoríficos que pagan a los pescadores en pesos y exportan en dólares. 

“Lo que lamentablemente ocurre en un país dependiente como el nuestro, en donde el modelo de producción es un modelo extractivista, es que tenés la impunidad de los grandes frigoríficos, una veintena de frigoríficos que depredan el Paraná en las dos márgenes y eso es lo que hay que evitar. Porque en realidad la gran depredación ictícola del Paraná tiene que ver con los frigoríficos y no con los pescadores de sobrevivencia. Y allí está el centro del problema de la provincia y el país. La enorme impunidad de los que explotan irracionalmente los bienes comunes y a eso es lo que hay que apuntar” analizóDel Frade.

Desde los sectores involucrados piden la conformación de un espacio de dialogo que, teniendo en cuenta la complejidad de intereses, involucre a todos los actores.

“No ha habido convocatoria ni espacio de dialogo donde estemos las organizaciones, el estado, los pescadores, los frigoríficos”, aseguran desde Paraná No se Toca, e igual pedido hicieron las organizaciones de pescadores y la Multisectorial de Humedales 

Por su parte la Comisión de Asuntos Laborales Gremiales y de Previsión de la Cámara de Diputados, presidida por Palo Oliver elevó un pedido al poder ejecutivo para convocar  “a una mesa de diálogo donde participen todos los actores y se sumen especialistas en la materia como por ejemplo biólogos, a fin de discutir la situación en su contexto global, el modelo de comercialización, precios referenciales”