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Uruguay es, sin duda, un destino preferido por muchos. Durante el verano, sus abundantes playas lo convierten en un lugar selecto para muchos rosarinos que piensan en un destino cálido y no tan alejado. Sin embargo, el país hermano también puede ser una cálida opción durante la época invernal y en territorios alejados del mar.

A 500 kilómetros de Rosario se pueden encontrar aguas termales, ideal para aplacar el frío invierno. Arapey, así se llama el pueblito, es un destino tranquilo que propone una rutina que permite desconectarse de toda rutina y vivir una experiencia relajada.

Arapey tiene una historia extraña. En este pueblo hace más de 50 años se buscaba petróleo pero, en cambio, se encontraron aguas termales. Lo que en ese momento se consideró un descubrimiento menor, hoy permite tomar de referencia a la localidad como oasis de disfrute, relax y desconexión.

Sobre todo si el alojamiento es en Altos del Arapey, Club de Golf y Hotel Termal, un exclusivo hotel de lujo con, como su nombre lo indica, su propio club de golf y también su propio pozo de agua termal que alimenta piletas a distintas temperaturas.

Este alojamiento cinco estrellas tiene un campo de golf de 18 hoyos con greens, fairways y tees elevados y rodeados de espejos de agua. Un espacio que tienta a los profesionales del deporte, pero que seduce también por su belleza a los que buscan iniciarse en él.

Además, hay ocho piletas de agua termal (sí, ocho) que proponen distintas temperaturas. Si hace frío o llueve, no es impedimento: dos de ellas están cubiertas. El spa es otra atracción: jacuzzi, sauna e hidromasajes también se nutren de aguas termales, porque justamente para eso tienen su propio pozo de agua termal.

Pero hay más. El hotel tiene un amplio kinder, con juegos, mesas de pingpong y de villar, sala de informática y un salón de lectura, lo que estimula también la posibilidad de viajes en familia.

Además, con la propuesta del "todo incluido", durante todo el día se puede disfrutar de un alto nivel gastronómico, ya sea en el desayuno, en el snack, en el almuerzo, en la merienda o en la cena. Si algo está absolutamente garantizado es que quedarse con hambre no es una posibilidad.