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El intento de desembarco de Uber en Argentina fue más complejo de lo que se esperaba: resistencia organizada los taxistas, disputas sindicales, acciones legales y hasta piquetes con superhéroes. Después de varias idas y vueltas, los tacheros ganaron la pulseada y Uber no prosperó. Si la idea de un servicio de transporte particular como este generó tanto revuelo cuando implicaba choferes humanos, nadie quiere pensar qué pasaría ahora que incluye la posibilidad de implique vehículos autopiloteados.

Es así como suena: un vehículo autopiloteado. Sin un humano que lo maneje. Totalmente autónomo. Obviamente, se trata de un auto super tecnológico que cuenta con todo tipo de sensores (un radar, un escáner láser y cámara de alta resolución) para detectar el entorno y poder circular de forma independiente sin representar un peligro para nadie. 

La empresa internacional anunció que este prototipo totalmente funcional comenzará a circular por la ciudad de Pittsburgh, en Estados Unidos, y durante las primeras semanas estará acompañado de un conductor humano que supervisará el trayecto en todo momento y responderá en caso de alguna mala función. En ese mismo centro urbano funciona el Centro de Tecnología Avanzada de Uber, lo cual permitirá monitorearlo y testearlo de manera más efectiva.

Si la experiencia es positiva, la empresa ya prevee ampliar la flota y expandirse a otras ciudades del país del norte. En este sentido, Uber tomó la delantera en la carrera de la ingeniería automotriz que busca tomar el mercado (¿futuro?) de los vehículos autónomos, de la cual también participan gigantes como Google y General Motors. Taxistas: a prepararse para lo que viene.