La ofensiva judicial contra la aceitera Vicentin no quedó de lado con la apertura del concurso preventivo. Algunos acreedores insisten en la vía penal para enfrentar el histórico default de una de las empresas más grandes de Argentina. En Rosario un estudio jurídico ultima detalles para la presentación de una denuncia por estafa contra la firma al entender que se hizo de granos a fijar precio a sabiendas de que no iban a poder cumplir con sus obligaciones por ser inminente su quebranto. También por haberse desprendido de activos días antes de la cesación de pagos.

Vicentin es de las pocas agroexportadoras que recurre a la compra de granos con ese mecanismo. Es simple, pero tiene sus riesgos: el productor por intermedio del corredor de granos entrega la mercadería y resuelve toda la operación pero sin cerrar el precio.

La cerealera recibe el grano, lo procesa, lo exporta, incluso lo cobra y recién luego lo paga al productor. La cuestión es que esté aceitado en tiempo y sin contingencias. Incluso eso le da lugar a trabajar el dinero financieramente antes de pagar. El tema es cuando llega el momento de fijar el precio, y hay problemas externos y la empresa no tiene la plata ni la espalda para responder. Eso sucedió en este caso.

Un aluvión de pedidos de cobro para liquidar divisas ante la eventual suba de retenciones que prometía el gobierno de Alberto Fernández antes de asumir. Pero además se arrastraron las consecuencias del derrumbe económico del macrismo, paradójicamente su gran aliado: la devaluación de mediados de 2019, el salto del riesgo país, el default virtual, como también las tasas en dólares que pagaba al 4/5% se le dispararon al 15%.

Alberto Padoán, uno de los dueños, cuando presidía la Bolsa de Comercio local
Alberto Padoán, uno de los dueños, cuando presidía la Bolsa de Comercio local

Más allá de que pudo haber cuestiones externas a la empresa, la responsabilidad de seguir haciendo negocios no se soslaya. Es por eso que muchos productores piensan en poner la lupa en los días previos al default anunciado a comienzos de diciembre. ¿Sabían que no iban a poder cubrir los pagos e igualmente se hicieron de los granos de los productores, que en definitiva es dinero?

El que podría contestar es el propio Alberto Padoán, quien dos semanas antes de anunciarse el default, era despedido con un acto en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Una vez más, “Beto”, como le dicen en su Avellaneda natal desde donde forjó el imperio aceitero, era señalado por sus pares. Antes por loa causa conocida como Los cuadernos de las coimas, ahora por dejar enganchado al sector con miles de millones de pesos.

A la par empezó a rodar un complejo régimen concursal que promete un exhaustivo estudio del patrimonio de la gigante de la agroexportación. El juez habilitó a operar con el nombre de Vicentin y ya no con el de una subsidiaria. La pandemia amenaza con alargar los tiempos, pero todos quieren cobrar su parte de los 100.000 millones.