En un informe oficial presentado por la Secretaría de Salud, el Gobierno nacional admitió que el Estado adquiere cada vez menos vacunas. En el mismo se detalla las compras de 2016, 2017 y 2018 y se destacan los casos de la Hepatitis A, B y Varicela como los más preocupantes.

“El informe no explica los motivos de los faltantes. El punto más preocupante es el de las vacunas para la Hepatitis A y B, y la de la varicela. Hay que tener en cuenta que por año se deben vacunar unos 750 mil niños”, comentó Carla Vizzotti, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología, en diálogo con Sí 98.9.

Según indica el documento, en 2016 se adquirieron 880 mil dosis de vacunas para la Hepatitis A, y en 2018 sólo 401 mil. Asimismo, las dosis de vacunas para la Hepatitis B pasaron de 715.939 en 2016 a 300.000 en 2018. Con respecto a la de la varicela, se pasó de un millón de dosis en 2016 a 500.000 en 2018.

Vizzotti agregó: “Muchas provincias no sintieron el impacto porque los gobiernos compraron vacunas y eso es muy inequitativo y heterogéneo. Tienen que llegar de manera igualitaria a cada una de las jurisdicciones porque de esta manera no se produce el efecto rebaño para interrumpir la circulación de los virus y las bacterias. Cuando no se proveen en forma regular y eficiente, la posibilidad de que haya un brote aumenta”.

Por otro lado, la especialista detalló que los casos de sarampión y rubéola responden “a una reemergencia de estas enfermedades en distintas partes del mundo por baja cobertura de vacunación”, tal es el caso de Venezuela, Estados Unidos o Europa. “La posibilidad de importación es alta y en Argentina un caso es un brote porque están erradicados”, advirtió.

“La salud no es una prioridad para este gobierno. Me despierta optimismo la unanimidad en la comunidad sobre la importancia que tienen las vacunas como derecho que nos iguala y esto ejerce presión para la solución del problema”, concluyó Vizzotti.