Debido al violento ataque de hinchas de River Plate al ómnibus que trasladaba al plantel de Boca Juniors, la dirigencia de la Conmebol -junto con los presidentes de ambos clubes- decidió suspender el partido final de la Copa Libertadores en el Monumental de Núñez. Se jugará este domingo 25, a las cinco de la tarde.

Luego de la agresión sufrida por el plantel visitante, largas reuniones de los dirigentes demoraron una decisión que era cantada, a todas luces. La primera reacción había sido aplazar una hora el partido, a la espera de la evolución del estado emocional y físico de los jugadores boquenses. Sin embargo, la dirigencia xeneize se plantó y se negó a jugar con su equipo en esas malas condiciones, impactado por los piedrazos que destrozaron los vidrios del micro.

Hubo una nueva postergación y, finalmente, primó la decisión de pasar todo para este domingo. "El juego así se ha desnaturalizado, un club no quiere jugar así, y el otro no quiere ganar en estas circunstancias, por lo que se ha decidido posponer el partido para mañana", declaró finalmente Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol en los pasillos del Monumental.

"River firmó un acuerdo con la dirigencia de Boca que el partido se jugará mañana a las 17, y que la gente venga con el ticket y podrá ingresar de nuevo, que venga temprano y en paz", dijo el presidente anfitrión, Rodolfo D'Onofrio.