Una joven británica que vive hace diez años en Argentina se volvió viral por un hilo de Twitter en el que cuenta cómo es vivir en el país.

Vanesa Bell es hija de una mujer argentina y vive hace una década en Buenos Aires. Según cuenta, está todo el tiempo cansada porque la ciudad "nunca duerme". Llegó al país y comenzó a escribir un blog (Creme de la creme BA) con sus impresiones de la ciudad, a la vez que dio clases de inglés.

En las últimas horas, una serie de tuits de la chica se volvieron virales. De forma muy graciosa relata las particularidades y excentridades de los porteños. Sus observaciones van desde los besos de los jóvenes argentinos que se parecen al centrifugado de los lavarropas, pasando por las dificultades en los juegos sexuales, hasta la falta de monedas y billetes de poco valor o la particularidad de que los encargados de edificios riegan las veredas.

 

Los 14 puntos

1- Hace diez años me mudé a Buenos Aires desde el este de Londres y empecé a escribir un blog con con mis impresiones sobre la ciudad trabajando como profesora de inglés e intentando entender a los argentinos y a sus costumbres.

2- Buenos Aires le hace sombra a Nueva York. Realmente esta es la ciudad que nunca duerme. Llevo cansada 359 días.

3- Por alguna razón desconocida, los porteros de los edificios de departamentos "riegan" las veredas. El resultado es que las baldosas flojas son el enemigo número uno de los peatones salvo que alguien sea un fanático del agua sucia que salpica hasta las rodillas.

4- Los chicos argentinos dan besos como si sus lenguas fueran lavarropas puestos en ciclo de centrifugado rápido y los juegos sexuales previos son algo que necesitan guglear (a menos que una tenga suerte).

5- La escasez de monedas y de billetes de poco valor en esta ciudad resulta un misterio. Existen distintas leyendas urbanas y teorías conspirativas que especulan sobre este curioso hecho.

6- La mayoría de los kiosqueros y comerciantes preferirían sacarse un riñón que darte cambio de cien pesos cuando compraste algo de veinte.

7- Hacer cola es el pasatiempo oficial de los argentinos. La fila rápida no existe y la muerte por burocracia es algo frecuente.

8- No hay nada parecido a un almuerzo gratis. Prefiero pagar a medias.

Vanesa Bell, la joven británica que contó sus impresiones de los porteños en Twitter.
Vanesa Bell, la joven británica que contó sus impresiones de los porteños en Twitter.

9- Los hoteles sexuales (telos) son tan cursis como suenan. Las habitaciones tienen una pantalla LED que cuenta los minutos de intimidad, hay espejos desde las paredes hasta los techos, muebles kitsch, jacuzzis, habitaciones temáticas, juguetes sexuales a la venta y hasta algunos ofrecen tarjetas de fidelidad (no es un chiste). Se suele sentir como si estuvieras en una escenografía de una película pornográfica poco confiable de los setenta.

10- Las demostraciones públicas de afecto son totalmente aceptadas tanto en el asiento del subte, en el banco de una plaza o en un restaurante siempre ruidoso y amontonado.

11- Los porteños no saben nada de especias. Les mencionás la pimienta negra y huyen despavoridos.

2- Buenos Aires es el reino de la acelga, aunque reciba un trato injusto y cuando, en su encarnación final, termina siendo cocida, resulta un manto arrugado que dice ser una verdura.

13- No hay una explicación lógica para entender el precio de las cosas acá. Por lo que vale un litro de leche se puede viajar el equivalente de Londres a Brighton dos veces.

14- En cuanto a la moda en esta ciudad todo se trata de los viejos chochos. En estos días recibo mis consejos sobre estilo de octagenarios.