Después de 25 años del estreno de la película de animación, la nueva versión fotorrealista de "El Rey León" vuelve a arrasar y ser uno de los títulos más exitosos del año. Con una recaudación de 500 millones de dólares en un fin de semana, el filme no sólo se proclama como un clásico de Disney sino que reaviva la polémica que persiguió también a la película de 1994: la acusación de plagiar un anime japonés llamado "Kimba, el león blanco", de Osamu Tezuka, autor de Astro Boy y uno de los dibujantes más populares en aquella época en su país.

Ambas historias se desarrollaron en África, donde leones que pierden a sus padres y el trono cuando son muy jóvenes tienen que enfrentarse a su destino. En la película de Disney ese destino es retomar el reino de un villano, mientras que en el manga (y posterior anime) es hallar entendimiento entre animales y humanos.

Pero no sólo narrativamente se ve el parecido. "El rey león" y "Kimba, el león blanco" tienen similitudes más profundas en el apartado visual que ayudaron a alimentar la leyenda del plagio. El primero, y más obvio, el nombre de los protagonistas: de Kimba a Simba, dos jóvenes leones que herederán el imperio de la sabana.

El padre muerto que protagoniza apariciones sobrenaturales...

El tío malvado con problemas de vista...

Y una larga lista de personajes secundarios: en ambos casos hay una joven leona, un grupo de hienas, un pájaro y un sabio mono...

Por su parte el animador de la clásica película americana, Tom Sito, rechazó cualquier atisbo de plagio: "Puedo decir que 'Kimba' no nos inspiró en absoluto. Honestamente, pienso que fue una gran coincidencia". Pero ¿qué dijeron en Japón? La empresa que maneja los trabajos del autor de Kimba, Tezuka Productions, indicó en un comunicado que no considera como plagio lo mostrado en "El rey león". 

Aunque las similitudes están a la vista y los responsables de cada obra se despegan de la acusación, el fantasma del plagio sigue haciéndose eco en internet.