Según la Biblia, un gran enjambre de langostas fue la octava de las diez plagas que Dios impuso a los egipcios para convencer al faraón de que liberara a los antiguos hebreos de la esclavitud. Ahora millones de estos insectos invadieron la ciudad de Las Vegas (Nevada, EE.UU.) y todos se preguntan si serán portadoras de algún mensaje místico.

Los enjambres tan grandes y nutridos que aparecen en los radares del servicio meteorológico, informaron este lunes las autoridades. Pero no hay nada que temer. Es que la invasión es de saltamontes, que, a diferencia de las langostas, de muy mala fama como plagas bíblicas y que devoran cultivos y árboles, estos bichos no dejarán mucha huella en las áreas verdes de la ciudad. 

Después de un invierno y una primavera inusitadamente húmedos que favorecieron la multiplicación de estos insectos, los saltamontes invadieron el valle en el que se encuentra la ciudad de Las Vegas en su migración hacia Nevada central, desde el sur del estado y el norte de Arizona.

 

 

El área de Las Vegas habitualmente tiene una precipitación media de 150 milímetros de lluvia al año, pero entre enero y junio pasados la región ya ha recibido esa cantidad. Las autoridades agropecuarias del Estado han indicado que los enjambres de saltamontes, cuya señal se capta en los radares, podrían permanecer en el área por un par de semanas más.

El entomólogo estatal Jeff Knight dijo a la prensa que el gran número de saltamontes de ala pálida -Trimerotropis pallidipennis, por su nombre científico- que migran hacia Nevada central es inusitado pero tiene precedentes, y que los insectos no presentan amenaza alguna. Según Knight estos saltamontes no son portadores de enfermedades y probablemente no causarán muchos daños en los jardines. 

 

(EFE)