La lluvia  comenzó a caer durante la madrugada rosarina, con paciencia y sin intensidad, pero durante la mañana se desató el temporal. Fuertes vientos, actividad eléctrica y una cortina de agua como hacía tiempo no se veía fueron la postal de este viernes.

Sin embargo, se empiezan a acumular otras postales nada gratas: columnas y cables caídos, calles inundadas, problemas con el alumbrado y árboles obstruyendo la circulación en varios barrios. 

Una correntada del arroyo Saladillo arrastró algunas embarcaciones estacionadas. En Bulevar Seguí y Sarmiento, entre muchas otras esquinas, hubo anegamientos con desagües obstruidos.

Dos columnas de cables telefónicos cayeron en San Martín y Pasaje Quintana, obstruyendo el paso en toda la cuadra y dejando sin servicio telefónico a los vecinos de la zona.

En San Luis al 3700 los propios vecinos se pusieron a liberar las bocas de tormenta para que el agua que llegaba a las veredas sea drenada y evitar así que ingrese en sus viviendas.

En Villa Gobernador Gálvez se lamentó el anegamiento en varias zonas, y las viviendas resultaron completamente inundadas.

En Güemes y Rodríguez el agua se encontró de bote a bote y los autos pudieron circular a duras penas y con el coraje de los conductores. Riobamba al 300 es otra zona que mete miedo la gran cantidad de agua acumulada. 

Juane Basso on Twitter

Dorrego y Montevideo es una esquina testigo de la caída de un enorme árbol, tal como ocurrió en otros tantos puntos de la ciudad. El Registro civil de la calle Salta y Ovidio Lagos tuvo todos los condimentos: se inundó, se cayó el sistema y se vieron obligados a reprogramar todos los turnos.


Mauro Montenegro on Twitter