"¿Y por qué no lo van a allanar a Serjal?", reaccionó el fiscal Gustavo Ponce Asahad cuando comenzó el allanamiento en su departamento de calle Oroño y Mendoza en busca de registros por la investigación por presuntas coimas cobradas a cambio de protección a un empresario del juego.

Esa frase narrada como al pasar por la fiscal Gisella Paolicelli, puede resumir el esquema que la Agencia de Criminalidad Organizada y Delitos Complejos desarrolló en la audiencia imputativa al ex fiscal regional de Rosario, Patricio Serjal. El planteo le da un poder central al ex fiscal en la planificación, donde los imputados Gustavo Ponce Asahad y Nelson Ugolini no tendrían peso "sin la conducción del negocio criminal por parte del Dr. Serjal". 

Es más, la jueza Eleonora Verón sostuvo que hay un “hilo conductor” que tiene a Leonardo Peiti como una "persona ligada a actividades ilegales, que entregaba dinero a quienes podían darle información, y que necesitaba el amparo de una persona de mayor jerarquía". Esa persona entienden que es Serjal. 

En rigor, se lo acusa de ser quien craneó un "plan delictivo" para recibir dinero del empresario a cambio de brindar información de las causas en las que se lo involucraba. Pero también para ejecutarlo. De ahí el famoso encuentro en un hotel boutique de Recoleta de Buenos Aires con el empresario.

Serjal negó algún contacto con Peiti en su breve estadía en el hotel. Su defensa dice que se fue del mismo al menos cuatro horas antes de que Peiti haga el check in. El acompañante de Serjal, un amigo con quien se fue a "cortar la semana", dijo que el ex fiscal regional se saludaba con mucha gente dado que era casi un habitué en el hotel. Por eso la Fiscalía presume que fue un contacto express, que no llegó a detectar ni siquiera quien lo acompañaba.

Es por esto que la fiscal María Eugenia Iribarren hizo hincapié en que "Serjal fue muy cauto y tomó muchas precauciones" durante todo el plan. Al narrar el viaje donde se encontraría con el empresario, el fiscal Luis Schiappa Pietra dio detalles con un tono de sorna: "Serjal utilizó recursos del Estado para ir a pasear a Buenos Aires, algo que no tuvo que ver con un motivo laboral". Y reveló que rindió la nafta y los peajes.  

El abogado defensor, Hugo Lima (h) dijo que esa descripción no hacía más que evidenciar la animosidad sobre la persona y no sobre los hechos. "Se le dice que se fue de joda a Buenos Aires, pregunto, ¿no pudo haberse ido de joda y también trabajar?", dijo, y agregó que el viaje también fue para cerrar unos cursos. 

También desde la defensa partió una contestación hacia la reflexión de la fiscal Irribarne sobre el daño institucional y lo "degradado" que dejó el episodio de las coimas al Ministerio Público de la Acusación (MPA). "¿Nadie de Fiscalia se dio cuenta que hace diez años que Peiti tiene casinos ilegales? Los fiscales son jóvenes, quizás no lo sepan. Entonces, el descrédito de Fiscalia no proviene de Serjal como dicen", remató Lima.

La defensa pidió una caución o al menos morigerar la preventiva y que sea domiciliaria. Sin embargo, la jueza se negó:  "No están dadas las condiciones para dictar la prisión domiciliaria". Así, Serjal, que hasta hace diez 10 días tuvo 80 fiscales a cargo, comenzó el primero de sus 90 días antes del juicio.