La simpleza de la meditación suele confundirse con algo fácil de hacer. Sin duda cerrar los ojos y quedarse en silencio no parece tan complicado, pero solo basta con intentarlo un rato para darse cuenta del desafío que esto significa.

Al poco tiempo de ponerte a meditar seguramente vas a notar que te empiezan a dar ganas de abrir los ojos y ver que pasa alrededor, y se nota lo difícil que es callar a la voz interna que resuena en nuestra cabeza. Si, ponerse a meditar no es moco de pavo y hay que tener un guía o algo que nos ayude a entrar en ese estado tan especial.

La recitación y el canto es una de las tantas formas que hay de conseguir ese estado de concentración interna en el que se intentan acallar los sentidos,  y un monje zen unió esto, con YouTube y un poco de cultura urbana, y armó un canal de meditación muy interesante.

Se llama Yogetsu Akasaka y en sus videos se dedica a crear y mezclar distintos mantras budistas (sonidos que se creen que tienen algún poder psicológico o espiritual), y los une con un poco de beatbox mientras combina todo a través de una máquina que loopea (o "repite") los sonidos.

Al principio puede parecer medio absurdo esta mezcla de cosas tan disimiles, pero el resultado es realmente sorprendente y el youtuber budista logra generar increíbles ambientes que mezclan la espiritualidad y la música.