Un grupo de jóvenes armó una fiesta clandestina en un cementerio y se sacó fotos posando entre féretros y sosteniendo botellas de alcohol. En las últimas horas circularon las imágenes del tétrico evento en las propias redes sociales de los jóvenes de la localidad de Armstrong. También se descubrió otra reunión clandestina y de jolgorio, pero en un comercio de ataúdes, en la ciudad de Las Rosas. Parece que por esos pagos santafesinos la onda de fiesta es en clave necrológica.

El festejo, que terminó de repente cuando llegó la policía, sucedió en horas de la madrugada del pasado domingo en la ciudad de Armstrong y según se informó había estacionados más de 200 vehículos.

El encuentro se hizo en la prolongación de la Ruta 178, a la altura del terraplén en inmediaciones al cementerio local, violando el aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por la pandemia de coronavirus.

Tras un llamado al 911 que denunciaba tal fiesta, desde la Comisaría local se acercó un móvil policial donde advirtieron la cantidad de vehículos. Los integrantes de la fiesta, viendo a los efectivos y sumado a la llegada de la tormenta, comenzaron a dispersarse por distintas manos de la ruta 178.

 

Algunos automóviles se dirigían a Armstrong, otros tomaban la ruta hacia Villa Eloísa, como así algunos se dirigieron por la ruta 9, camino a Cañada de Gómez.

La secretaria de Gobierno de Armstrong, Daniela Pérez, expresó que “desde el municipio se proyecta reforzar los controles adicionales” y, una vez más, apeló a la ciudadanía a tomar conciencia y responsabilidad individual debido al pico de casos que hay en este momento en la región.