Investigadores de universidades europeas estudiaron el ADN del compositor Ludwig Van Beethoven y el trabajo concluyó que hubo causas hereditarias que explican parte de sus problemas de hígado, pero no lograron encontrar el motivo de su sordera. 

Con el objetivo de intentar cumplir el expreso deseo para que el mundo conociera sus padecimientos, en especial, su pérdida progresiva de la audición, en 1802, el músico alemán pidió a sus hermanos que se conociera su problema con la sordera. 

Ellos trasladaron dicha solicitud al doctor J. A. Schmidt para que, "en la medida de lo posible, al menos el mundo se reconcilie conmigo después de mi muerte". 

Más de dos siglos después, un equipo de investigadores logró cumplir en parte su deseo, explicando sus enfermedades en un artículo publicado este viernes en la revista 'Current Biology', en la que se explica que se logró gracias al ADN que extrajeron y reconstruyeron a partir de mechones que se habían conservado de su cabello. 

Científicos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania) trabajaron para desentrañar las patologías que sufrió el gran compositor nacido en Colonia (Alemania), en 1770, para poner en contexto su dolencia más conocida, la sordera. 

La pérdida de audición y otras enfermedades lo mantuvieron alejado de los escenarios durante más de diez años hasta el estreno de la Novena Sinfonía, en 1824, cuando ya no oía nada. 

De esa gala, se ha contado que mientras el público aplaudía a rabiar, a Beethoven tuvieron que avisarle que se girara sobre el escenario para recibir la ovación, porque él no se había dado cuenta de que la sala celebraba su música y seguía gesticulando de espaldas. 

De ahí el valor de un análisis genético que permitiría saber, a ciencia cierta, si algunos de sus problemas de salud, además de los conocidos padecimientos digestivos e inflamatorios, podían estar vinculados con la sordera. 

"Nuestro principal objetivo era arrojar luz sobre los problemas de salud de Beethoven, entre los que se encuentra la pérdida progresiva de la audición, que comenzó entre mediados y fines de sus 20 años y lo llevó a la sordera funcional en 1818", dijo Johannes Krause, autor principal del reciente estudio, en la presentación del mismo. 

"No encontramos una causa definitiva para su sordera o los problemas gastrointestinales", agregó, pero señaló que descubrieron "una serie de factores de riesgo genéticos significativos para la enfermedad hepática", y que hallaron "pruebas de una infección por el virus de la hepatitis B, que, muy probablemente, ocurriera en los meses anteriores a la enfermedad final del compositor" y que puede que "haya contribuido a su muerte". 

Los científicos creen que la predisposición genética de Beethoven y su consumo de alcohol constituyen "explicaciones posibles" a la grave enfermedad hepática que terminó con su vida. Markus Nöthen, otro de los investigadores, del Hospital Universitario de Bonn, dijo que "basándonos en los relatos históricos de los síntomas de la enfermedad y en el examen post mortem, en general, se acepta que la causa de la muerte fue una insuficiencia hepática". 

Y agregó que el objetivo del estudio era "aclarar si, además del consumo de alcohol, una predisposición genética y una infección contribuyeron a su enfermedad hepática o cirrosis" y que encontraron "pruebas sólidas de ambas cosas".