En el último tiempo, Soledad Pastorutti hizo un radical cambio de imagen y se animó a mostrar su lado más sensual en el programa La Voz Argentina. Por esto recibió cuestionamientos y halagos, y cuando se enteró que la catalogaron como “MILF” lo recibió como un halago.

La sigla responde al rótulo "Mother I'd like to fuck" (madre a la que me gustaría coger). Así de directo y frontal, y la Sole lo sabe.

Esta mujer que hizo fama revoleando ponchos bajo el mote "El tifón de Arequito" conversaba con Diego Poggi y Rochi Igarzábal, quienes están al frente de las redes sociales del ciclo de Telefe donde ocupa el rol de jurado. “¿Puedo decir algo polémico, pero que es con todo el respeto del planeta?”, le consultó el periodista. Y, con el aval de la cantante dijo: “Todos en el chat de Twitch dicen que sos la mujer más linda de la Argentina y que sos alta MILF, ese es el término que están utilizando”. Y ella lejos de molestarse expresó: “Me gusta eso. Me encanta”.

Entonces contó una insólita anécdota de su adolescencia junto a un amigo con quien hizo el secundario y que hoy es su vestuarista: “Teníamos 15 años, salíamos del cumpleaños de una amiga y todos se habían ido con alguien. Nosotros dos no, éramos medio los más feos del grupo. Y este guacho me mira y me dice ‘encima lo fea que estás vestida’ como diciendo ‘no te agarro ni siquiera por como estás vestida’”, relató.

A modo de cierre, explicó que hoy es quien la viste: “Ha convertido al ‘patito feo’ no digo en algo lindo… pero en lo que ven acá. Así que orgullosa de escuchar esos comentarios porque me costó un montón”.

Días atrás, Soledad Pastorutti salió al cruce de un hombre que en Twitter la criticó por su cambio de imagen. “Estás perdiendo tu esencia Sole, cantás cualquier cosa, ya ni folklore hacés. Te pintás y mostrás como una vedette, ya de la chica de pueblo que todos amaban poco queda”.

Y respondiendo a esto la artista aprovechó el diálogo con Igarzábal y Poggi para sentar postura: “Uno no es otro nunca. Vamos a hablar seriamente. Yo siempre fui así. Lo que pasa es que cuando empecé a cantar tenía un vestuario que tenía que ver con el folklore, que es la música que nunca voy a dejar de hacer”.

Entonces cuestionó: “También me propuse algo que creo que es revolucionario. Así como todo cambia, ¿por qué en el folklore hay que vestirse con un poncho, taparse y no poder mostrar sensualidad?. Si el folklore es la música que representa a la gente, siento que hoy las canciones de folklore también deben representar este hoy, este presente”, reflexionó.

Admitió que no le fue fácil porque fue la primera mujer en hacerlo, pero que de a poco lo fue logrando.