La final del Mundial de fútbol de Alemania 2006 será recordada por una escena que le ganó a la de Italia levantando la copa: el cabezazo de Zinedine Zidane a Marco Materazzi, y la posterior expulsión del jugador francés.

A los 110 minutos, con Italia y Francia empatados, y luego de un intercambio de palabras entre ambos jugadores, se produjo la escandalosa falta frente a los ojos de todo el mundo. ¿Qué se dijeron para provocar semejante espectáculo?

Después de 14 años de muchos rumores, finalmente el exjugador de la selección italiana lo contó (vistiendo la camiseta de boca) en un directo de Instagram con el periodista italiano Nicolo de Deviitiis:

"Tuvimos contacto en el área. Él marcó el gol de Francia en la primera parte y el seleccionador me pidió que le marcara. Después del primer choque, yo le pedí disculpas y él reaccionó mal. En el tercer choque le fruncí el ceño y él me dijo: ‘Te daré mi camiseta más tarde’. Yo le respondí que prefería a su hermana antes que su camiseta", relató Materazzi.

Zidane nunca contó, al menos públicamente, lo ocurrido, aunque la teoría de la hermana ya había circulado desde el primer día. ¿La moraleja? Sacar de quicio a alguien puede funcionar en una final del mundo, pero nunca te metas con la hermana de nadie si querés salir ileso.