La Banda Infanto Juvenil de Villa Hortensia tiene ya 19 años de historia. Es un proyecto cultural que se gestó nota a nota y por el que pasaron buena parte de los niños y adolescentes de la zona norte de la ciudad. Por eso es, según aseguran desde el barrio, una segunda escuela para toda la comunidad, un espacio al que los niños entran con 6 años y se van una década después. En suma, parte de la vida misma de la comunidad barrial.

Hoy los siete docentes que sostienen con su trabajo este espacio social y cultural gestado en el año 2001 se encuentran en una delicada situación. Desde marzo no perciben sus salarios y corre riesgo la continuidad de este proyecto educativo y cultural. Con sus contratos frenados y la promesa renovada cada semana pero incumplida de que se arribará a una solución, lanzaron una campaña en redes para visibilizar su reclamo, ya que hasta el momento la espera y la comprensión no les ha funcionado como estrategia.

Afirman que el abandono al que los somete la administración municipal y la dilatación de la resolución por parte de la Secretaria de Cultura Carina Cabo, muestra no sólo un desinterés por sus trabajadores, sino también por la contención comunitaria que desde estos espacios se brinda.

Marco Bortolotti es docente de bajo eléctríco, hace 4 años trabaja como docente en la banda de ese centro de distrito municipal. En diálogo con Rosarioplus.com contó la situación que atraviesa él y sus compañeros, a la espera de promesas que nunca se concretan. "Nosotros empezamos nuestras actividades en marzo y al poco tiempo se decretó el ASPO. Ante esto nos ocupamos que los estudiantes de la zona tengan los instrumentos en su casa, y no queden en el distrito, para que puedan mantener la práctica y las clases a través de la modalidad en línea", detalla. 

"En ese momento muchos de nosotros estábamos llevando adelante el trámite administrativo como cada año para reanudar nuestros contratos, ya que el municipio nos contrata por meses, por más que hace 4, 6 y hasta 8 años que trabajamos en la banda. Pero una vez declarado el ASPO los trámites se frenaron y pasó a ser nuestro ingreso, el de los trabajadores de la cultura, la variable de ajuste en la administración pública", planteó Marco. 

"Fueron siete meses de angustia, sin el reconocimiento de nuestro trabajo y de nuestra historia en la banda. Recibimos miles de promesas incumplidas. Nos pasaron de administración a hacienda, de hacienda al intendente. Ahora la secretaria de Cultura, Carina Cabo, dice que sólo falta la firma del intendente Pablo Javkin, pero a su vez desde Hacienda nos dijeron que ni sabían de la existencia de nuestros contratos", describe Marco con angustia en relación a las idas y vueltas que buscan dilatar una situación que no da para más.

"La impresión que nos da es que quieren desarmar la banda, que nos quieren desgastar para que nos olvidemos del asunto. Porque hace siete meses que no cobramos. Pero el vínculo construido con la comunidad es muy firme, no sólo por quienes pasan por el taller, sino por la economía barrial que genera", explicó.

En este sentido detalló que cada año en la muestra anual que se realiza, "asisten más de 300 personas, y ahí tiene un ingreso desde el pochoclero del barrio, al sonidista y es un evento que crea lazos comunitarios sin que se tenga que llamar a un artista ajeno a la realidad barrial".  

"Nosotros sí respetamos esos lazos generados con esfuerzo y compromiso a lo largo de estos casi 20 años de historia, por eso todos estos meses de pandemia mantuvimos nuestra tarea docente de acompañamiento y enseñanza con los jóvenes y las 150 familias a las que llega nuestro proyecto educativo", afirmó. Prueba de esto son las cientos de imágenes que plagaron las redes esta semana en apoyo a la banda.

Finalmente Marco lamentó: "Temimos en las elecciones pasadas por la continuidad de este proyecto, ante un posible triunfo del macrismo. Hoy con dolor y sorpresa comprobamos el destrato al que nos somete esta administración municipal de quien no lo esperábamos".