Se jugaban 13 minutos del segundo tiempo cuando Shōya Nakajima saltó al campo de juego del partido entre el Antalyaspor y el Adana Demirspor de la Superliga de Turquía. Era el debut del delantero japonés que ingresó con todo, tanto que en la primera jugada se tiró al piso y terminó metiéndole una terrible plancha en el tobillo a un rival. Roja y a las duchas a los 20 segundos de haber ingresado.

Al principio el árbitro le sacó amarilla pero terminó corrigiendo con el VAR y lo expulsó. Lo más triste de toda la historia es que la televisión enfocó a su madre en la tribuna que de la ilusión por el debut pasó al lamento y llanto que no pudo contener. 

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