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Golden State Warriors alcanzó este viernes por la noche el bicampeonato de la NBA al doblegar en forma contundente a Cleveland Cavaliers por 108 a 85, liquidar la serie final por 4-0 y festejar, así, su tercer título en las últimas cuatro temporadas. 

El equipo de la ciudad de Oakland dominó claramente a su adversario, tal como había ocurrido también en la pasada edición, cuando se adjudicó la llave decisiva por 4-1. El alero Kevin Durant se erigió en el factor preponderante del éxito alcanzado por los dirigidos por el DT Steve Kerr, que también festejaron en 2015 (final 4-2). 

El ex jugador de Oklahoma City Thunder finalizó con una planilla de 20 tantos (7-14 en dobles, 0-3 en triples, 6-6 en libres), 12 rebotes, 10 asistencias y 3 bloqueos. Pero el máximo encestador del quinteto ganador resultó el base Stephen Curry, quien encendió las redes y clavó una astronómica suma de 37 puntos (5-12 en dobles, 7-15 en triples, 6-6 en libres). También colaboró con 6 rebotes, 4 asistencias, 3 recuperos y 3 tapones. 

El ala pivote Draymond Green efectuó el 'trabajo sucio' y contribuyó con 9 unidades, 9 asistencias, 3 bloqueos y 3 rebotes. 

En el subcampeón solamente se destacó el alero LeBron James, quien finalizó lejos de sus mejores noches, pero aportó 23 puntos, 7 rebotes y 8 asistencias. 

Golden State estableció diferencias desde el comienzo, arrasando con un marcador 13-3 en los primeros 3 minutos de juego. El conjunto visitante continuó conservando la ventaja, con el tándem Curry (12 puntos, 2-3 en triples)-Durant (8 unidades) como estandartes, y así se llevó el primer cuarto por 34-25. 

En el segundo capítulo, Cleveland ajustó la defensa, capitalizó la 'siesta' en tablero propio del campeón y así, con esfuerzo, logró situarse arriba por 39-38, al promediar el segmento. Sin embargo bastó que los Warriors ejercieran nuevamente el control del juego, para que la diferencia al término del primer tiempo mostrara un consistente 61-52. 

A partir del tercer período, el campeón ejerció un abrumador dominio ante un rival que 'tiró la toalla' antes de tiempo. Los Cavaliers, ni siquiera mostraron empuje para intentar revertir la paliza y así fueron cayendo en la intrascendencia.

De esta manera, los Warriors caminaron con tranquilidad, durante los últimos 12 minutos, a un bicampeonato que pareció anunciado, luego de haber sorteado el obstáculo en la final de la Conferencia Oeste, cuando debió extremarse al máximo para eliminar a Houston Rockets (4-3).