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El seleccionado argentino de fútbol femenino jugó la Copa América contra todo y consiguió un histórico tercer puesto que le dará una chance de llegar al Mundial de Francia 2019 a través de un repechaje. Las chicas, que pasaron largos meses sin competir por problemas diversos, se hartaron y reclamaron a la AFA que empiece a darles el lugar que les corresponde, uno de paridad en un deporte minado de hombres en todos los estamentos. Ese grito de rebeldía puso al tema en agenda y obligó a mirar un poco más de cerca lo que pasa acá nomás, en los clubes de Rosario, donde la historia de las mujeres con la redonda empieza a ser tomada en serio.

Rosarioplus.com dialogó con Rosana Gómez -exjugadora y actual entrenadora de Rosario Central- y Gonzalo Magurno -coordinador del fútbol femenino en Newell’s-, los encargados de regar una semilla que seguramente crecerá, siempre y cuando “desde arriba” se insista con el desarrollo de la disciplina. Ambos coincidieron en que en la ciudad hay buena materia prima y, sobre todo, unas ganas enormes por parte de las jugadoras, que cada vez son más.

Gómez tiene una larga historia al lado de la redonda. Hace tres años volvió de Buenos Aires, donde fue futbolista y entrenadora en la UBA, por un llamado de Rosario Central. “Cuando llegué había pocas chicas y ninguna competencia. Por eso, antes de armar la convocatoria, había que tener algo que ofrecer y entramos en la Liga Cañadense”, recuerda. Ese fue el primer paso, y tal vez nadie se hubiera imaginado que en tan poco tiempo el panorama cambiaría tanto.

El año pasado la Liga Rosarina armó su propio torneo de fútbol femenino (con Gómez como una de las grandes impulsoras) con diez equipos y en este 2018 ya son 14 los clubes que disputan esa competencia. Pero la cosa no para y si todo va bien en poco tiempo habrá una división Reserva para las más jóvenes. El click se dio, en buena parte, por la disposición de Conmebol que obliga a los clubes de AFA que sean parte de competencias internacionales a contar con un combinado femenino,

“Que Central y Newell’s tengan un equipo impulsa un montón de cosas por lo que significan los dos clubes en esta ciudad. Había muchos otros clubs que tenían sus equipos, pero les faltaba empuje”, remarcó Gómez quien valora el interés que la dirigencia Canalla mostró “desde un primer momento” para darle un lugar a las chicas.

La historia de Magurno con el fútbol femenina es algo más breve, pero igual de intensa. Acostumbrado a trabajar con juveniles (varones) y en la captación de nuevos talentos, el 2018 le planteó el desafío de hacerse cargo de las mujeres en Newell’s. Pero claro, en el día 1 no había nada por lo que inmediatamente se armó una convocatoria a la que respondieran decenas de mujeres de la provincia.

“Hoy tenemos chicas de entre 14 y 35 años. Juegan todas juntas, en la Primera, que es la única categoría por el momento. El nivel en la Rosarina es bueno, hay que profesionalizarlo mucho y los clubes se están armando, pero por ser inicial es bastante bueno”, opina el coordinador de las Leprosas.

Por haber trabajado con hombres, Magurno podría marcar la diferencia entre el fútbol de varones y el de mujeres, pero no entra en esa absurda comparación: “Es todo bastante parecido. Las chicas se autoexigen y piden que todo sea igual que con los chicos. Son muy autoexigentes, tienen muchísimas ganas de aprender y hacen fuerza por este deporte. Saben que tienen que hacerlo para que el deporte crezca”.

En Rosario, Leprosas, Canallas y todas las demás mujeres que entrenan y compiten tienen que vivir de otra cosa. Lo mismo ocurre en todo el país. “Acá la mayoría estudia o algunas trabajan”, dice Magurno. Gómez, indica: “Nadie vive de esto, pero como entrenadora quiero que las chicas tengan posibilidades y que el mercado se abra”.

Va para adelante

El referente de las rojinegras está seguir de que “este es un deporte con muchísima proyección”. En Argentina al fútbol se juega desde la cuna y los talentos afloran, aunque por ahora son todos hombres los que se convierten en estrellas. Quienes entienden en la materia se esperanzan en que lo mismo puede ocurrir con las chicas.

Gómez, por su parte, sueña con un futuro mejor para sus jugadoras pero sabe que hay que ir despacio y escalón por escalón. “Sería absurdo pedir que esto se convierta en algo profesional ya mismo, no estamos preparados todavía. Se tienen que ir dando varias cosas, paso por paso. No es tan simple”, señala la exfutbolista.

Clásico a la vista

Este martes por la mañana habrá una inmejorable oportunidad para adentrarse en el fútbol femenino rosarino, nada más y nada menos que con el clásico de la ciudad. A las 11, en Bella Vista, se enfrentarán Newell’s y Central por la segunda fecha de la Rosarina.