Durante la reclusión domiciliaria que se ha establecido en las últimas semanas, el uso de internet se ha disparado. Las redes de telecomunicaciones, que ya se habían convertido en uno de los principales espacios de relación en nuestro día a día, han vivido una auténtica avalancha de tráfico al reducirse al mínimo los espacios de relación presenciales, y pasan a ser, prácticamente, el único nexo de conexión con nuestros seres queridos y, en general, con el mundo exterior.

Privados de bares, gimnasios, espacios al aire libre, conciertos, partidos de fútbol, discotecas, etc., el consumo de servicios de videochat, streaming de contenidos audiovisuales, redes sociales y videojuegos, así como la conversión de actividades laborales a un formato de teletrabajo, lo que incrementa notablemente el uso de redes privadas virtuales, ha llevado a que las infraestructuras de los proveedores de servicios de Internet hayan tenido que reforzar sus sistemas para garantizar el correcto funcionamiento de sus sistemas y, aun así, se han experimentado problemas en el ancho de banda y el tiempo de respuesta de las mismas. 

Las redes IP de países como España experimentan un incrementos de uso que rozan el 40 %, según los datos ofrecidos por las principales empresas del sector, mientras que las llamadas por el móvil se han disparado hasta el 50 %. Con estos datos, la tradicional rivalidad entre operadoras ha dejado paso a un trabajo conjunto para garantizar el funcionamiento óptimo y reforzar unas infraestructuras que, en muchas ocasiones, alcanzan volúmenes de uso inauditos en franjas horarias poco dadas a la saturación de las líneas.

El caso de los videojuegos es notable, y eso a pesar que todavía no se han popularizado los servicios de juego en streaming como Google Stadia o PlayStation Now, auténticos devoradores de ancho de banda. Movistar apunta que las conexiones a plataformas como Blizzard, Xbox o PlayStation han alcanzado cifras récord. Steam, la principal distribuidora digital de contenidos lúdicos, anunciaba hace ya algunos días que el fin de semana del 15 había registrado un pico de conexiones a su servicio de 20.313.476, con más de seis millones de usuarios jugando de forma simultánea. Valve, responsable de esta plataforma, se apuntó otro tanto cuando Counter-Strike: Global Offensive, uno de los títulos más populares entre los amantes a los eSports, registró superó la barrera de un millón de jugadores conectados a sus servidores al mismo tiempo. 

Imagen de BagoGames / CC BY 2.0Imagen de BagoGames / CC BY 2.0
Imagen de BagoGames / CC BY 2.0

Esta reacción se explica desde un punto de vista psicológico: tras varios días de reclusión, el cerebro demanda estímulos que compensen la bajada en los niveles de dopamina, serotonina y endorfinas, además de la gratificación asociada a la secreción de adrenalina. Esto explica que, además de los videojuegos, también se haya disparado la demanda de juegos gratuitos en plataformas de casino digital, que se relacionan directamente con los procesos de acción-recompensa antes mencionados, a lo que se suma un marcado componente social derivado de la interacción con otros jugadores a través del chat. En este sector, además, son muchos los operadores que, para encarar el descenso en las apuestas deportivas derivado del cierre o aplazamiento de los eventos más importantes del mundo, han volcado sus esfuerzos en ofrecer suculentas ofertas para diversificar su cartera de clientes en sus otras plataformas de juego, con lo que es posible encontrar bonos de bienvenida sin necesidad de depósito en algunas de las principales marcas del sector.

Con estas cifras de uso es normal también que las empresas, tanto las de comunicaciones como los proveedores de servicios digitales, hayan hecho un llamamiento a la colaboración ciudadana. Para tener más margen de actuación a la hora de reforzar sus recursos, se ha solicitado un uso responsable de las actividades digitales, con el fin de evitar las sobrecargas que puedan colapsar las redes. Esto pasa por evitar el consumo que conlleve un uso intensivo de la conexión a las conocidas como horas “valle”, aquellas que van de las dos a las cuatro y de las ocho de la tarde a las ocho de la mañana. Así, se ha facilitado una serie de consejos para moderar y racionalizar las actividades de entretenimiento, con siete puntos clave.

En primer lugar, la operadoras han hecho especial hincapié en acelerar la migración del ADSL a la fibra óptica en la medida de lo posible, ya que este tipo de conexión permite una gestión más eficiente de los volúmenes elevados de datos, al ofrecer un ancho de banda sustancialmente mayor. La segunda medida pasa por limitar las descargas de archivos a aquellas que sean realmente necesarias y, cuando se quieran descargar ficheros pesados, aprovechar las ya mencionadas horas “valle”. También recomiendan recurrir al envío de enlaces a los repositorios de archivos en lugar del envío directo de estos. El cuarto punto pasa por el uso de voz en las conferencias de grupo, en lugar de la videoconferencia, algo especialmente relevante en un momento en el que el teletrabajo se ha disparado

La quinta recomendación pasa por evitar la difusión masiva de e-mails, tratando de minimizar el volumen de contactos de los reenvíos. En sexto lugar se encuentra el uso de la telefonía fija para las llamadas, lo que permite liberar la sobrecarga de las redes móviles. Y por último, y de forma más general, se recomienda actuar con responsabilidad en el uso del tráfico de datos en las horas punta, usando las infraestructuras de telecomunicaciones para lo estrictamente necesario (trabajo, aplicaciones escolares, gestión de correos importantes, etc.).