Cada anochecer, desde hace algunos meses, las empleadas de la panadería Nuria asisten a una nueva postal en el centro rosarino: cada vez más personas acuden al cierre para llevarse una bolsa con pan, facturas o bizcochos que no se han vendido durante la jornada. No sería noticia si este hábito del tradicional comercio siguiera recibiendo en enero no más que las cuatro o cinco personas que generalmente pasaban a buscar la bolsita. El asunto es que desde hace unos meses ese grupo se incrementó al punto de sumarse algunas tardes más de veinte personas.

"Siempre hemos repartido la mercadería que sobra, al menos desde hace diez años que trabajo acá. Como trabajamos con productos perecederos, al final del día lo embolsamos y entregamos a la gente que viene a buscar", contó Marcela Sassani, gerenta de Nuria en diálogo con Ariel Bulsicco por Sí 98.9.

"Llama la atención la cantidad de personas que viene a buscar. Ha crecido en estos últimos meses. Y nos da cierto apuro de ver a la gente con necesidad y tratamos de darle un poquito a cada uno. Vienen personas mayores, madres con hijos, muchachos, los que trabajan por el centro y les decimos que pasen a la noche", señaló.