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La jornada de limpieza del Paraná llamada “1 Día + Río – Basura”, que reunió a más de 100 voluntarios que durante todo el día recolectaron residuos de ambas márgenes, tuvo un resultado alarmante: se encontraron más de una tonelada de basura.

Según informaron los organizadores de la recolección de residuos, alrededor del 70% de la basura son plásticos, material que demora cientos de años en degradarse y no es reincorporado a los ciclos naturales.

“Es urgente que las empresas se responsabilicen por los impactos ambientales de sus productos y se desarrollen políticas públicas que pongan un fuerte énfasis en la reducción de descartables y en el mayor uso de envases reutilizables”, señaló el conjunto de organizaciones a cargo de la actividad.

La jornada desarrollada el pasado domingo, que ya había tenido lugar el año pasado, en esta oportunidad fue impulsada por 16 organizaciones e instituciones de la ciudad que se unieron en pos de visibilizar la problemática que representan los residuos en Rosario y su impacto, particularmente en los humedales.

Durante el domingo a la mañana se visitaron 15 guarderías, clubes náuticos y algunos puntos característicos de la ciudad, como La Florida y La Fluvial. En dichos lugares se repartieron bolsas de residuos para que aquellos que salieran al río, pudieran no sólo traer su propia basura, sino también algo más de la que fueran encontrando. 

Por la tarde, se realizaron acciones concretas de limpieza en los alrededores del Acuario del Río Paraná y se recolectaron las bolsas traídas por quienes se sumaron a la campaña. Otros sitios recorridos fueron: la reserva privada y la playa de Granadero Baigorria, la zona de islas de enfrente, El Saco, Costa Alta, El Espinillo, entre otros.

"Se estima que se juntaron más de 1000 kilogramos de residuos, que se acumulan por las prácticas desaprensivas de cada uno de nosotros, los ciudadanos, la gestión inadecuada de los residuos, y principalmente la producción y consumo indiscriminado de envases descartables", manifestaron desde las 16 organizaciones e instituciones que llevaron a cabo la campaña .

De los residuos recolectados, una muestra representativa fue analizada para su caracterización. Los resultados preliminares arrojaron que alrededor del 70% son plásticos, un material que demora cientos de años en degradarse, por lo que no es reincorporado a los ciclos naturales. Estos plásticos, cuando llegan a las corrientes de agua, tienen un gran impacto en los animales que allí habitan, que en muchos casos los confunden con comida y los ingieren. Y así, no sólo perjudican la fauna, sino que también ingresan a la cadena trófica y pueden llegar hasta nuestros platos. 

En el análisis realizado, las botellas de bebidas representaron un 23% de los residuos encontrados, convirtiendo a este producto, pensado desde su concepción para ser descartado tras un único uso, en el residuo más importante en el total recolectado. Le siguieron en similar proporción las bolsas y envoltorios plásticos.

"Estos resultados, más allá de ser preliminares, son evidencia contundente, no sólo de la urgencia de responsabilizarnos como ciudadanos y hacer una correcta disposición de nuestros residuos, sino también de tomar conciencia de la importancia de reducir el consumo de descartables. Invita también a reflexionar sobre el rol que debieran asumir las empresas, que son quienes han impuesto este modelo insustentable de producción y consumo", expresaron. 

Dentro de la planificación del trabajo, las organizaciones buscaron identificar las empresas responsables de poner en el mercado los productos cuyos restos se encontraron en el río Paraná. Dentro de la categoría envases de bebidas, que resultó ser la más importante en peso, se identificaron y registraron más de 400 objetos en los que la marca era legible. 

El 35% de los envases identificados pertenecen a la firma Coca Cola. La siguen en la lista Pritty, Produnoa, Danone y PepsiCo con el 20%, 12%, 11% y 10% de los ítems identificados respectivamente. “Es urgente que estas empresas se responsabilicen por los impactos ambientales de sus productos y se desarrollen políticas públicas que pongan un fuerte énfasis en la reducción de descartables y en el mayor uso de envases reutilizables”, señalaron desde las organizaciones.

Respecto a la responsabilidad individual, a partir de las conversaciones de los voluntarios con gente que manifestaba a nivel personal ocuparse de sus propios residuos, las organizaciones destacaron: “Es necesario como ciudadanos trascender la mirada individual centrada sólo en la higiene, para pensar en cómo nos vinculamos como sociedad con nuestro entorno, y empezar realmente a cuestionar el consumo de tantos artículos descartables”.