Las fuerzas de seguridad de España investigan una serie de denuncias de "pinchazos" registradas registradas en al menos cinco comunidades autónomas. Doce de los casos tuvieron lugar en Girona y cinco en Barcelona, aunque uno de ellos fue tentativa y no llegaron a pinchar a la víctima.

Según El País de España, el primer hecho se registró el pasado 10 de julio en Lloret de Mar (Girona), cuando una joven de 18 años alertó sobre un pinchazo que recibió en el brazo mientras estaba en un boliche. Los presuntos autores de los pinchazos utilizaron el mismo modus operandi en todos los casos aunque ninguno de ellos terminó en agresión sexual o robo.

Solo en un caso encontraron una sustancia tóxica. Se trata de una menor que denunció haber sido víctima de sumisión química este fin de semana cuando participaba en una fiesta del barrio gijonés de Montevil, según informó un portavoz de la Comisaría de la Policía Nacional.

De las 17 denuncias por pinchazos en boliches de Cataluña, 16 son de chicas. En una entrevista, la portavoz de los Mossos, Montserrat Escudé, explicó que  están analizando este nuevo fenómeno y el objetivo de los pinchazos, ya que, por ahora, no desencadenaron en ningún robo ni agresión sexual. 

Asimismo, los Mossos recomiendan asistir cuanto antes al centro médico más cercano para poder identificar a tiempo los rastros de una posible droga química en la sangre.

El fenómeno de la sumisión química mediante pinchazos fue detectado hace meses en boliches de Bélgica y Francia. Con el aumento de casos en locales nocturnos ahora en Cataluña y España, los empresarios del sector anunciaron que en los lugares en los que se registraron denuncias se están implementando mayores medidas de seguridad.

Las medidas pasan por implantar protocolos para evitar agresiones sexuales, colocar carteles informativos en barras y baños, disponer de más cámaras de videovigilancia, hacer cacheos en la entrada de los locales y formar a todo el personal en materia de seguridad, entre otras acciones, según informó EFE.