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La ONG Liberación de Caballos Rosario ya rescató a más de 150 equinos que eran utilizados para la recolección de residuos a tracción a sangre o víctimas de maltrato. Alrededor de 65 voluntarios trabajan desde hace varios años en la búsqueda, rescate y rehabilitación de caballos y otros animales de carga para luego darlos en adopción a personas que se comprometen a no explotarlos.

Los animales que son rescatados pasan un tiempo de rehabilitación y adaptación en un campo de liberación que se encuentra en las afueras de Rosario. Allí, veterinarios les realizan estudios para determinar el estado de salud y los posibles abordajes para su rehabilitación.

“Dependiendo del estado en el que ingresan los caballitos tienen una permanencia aproximadamente de entre 4 y 6 meses para estar aptos para salir en adopción a familias responsables que tienen campos en las afueras de la ciudad”, le cuenta a Rosarioplus.com Inés, presidenta de la ONG.

Los adoptantes deben completar una ficha de adopción y luego la ONG investiga los datos que envían. Deben cumplir una serie de requisitos para poder adoptar alguno de los caballos: tener campo con tejido perimetral y caseros, no se entregan caballos en zonas urbanas o periurbanas, y no se permite que los animales estén atados, la condición sine qua non que permanezcan sueltos.

“Deben adoptarlos para ningún uso, no se los puede regalar, ni permutar ni vender, tampoco para cría, simplemente liberarlos”, termina de aclarar Inés.

La ONG se encarga luego de hacer un seguimiento una vez por mes de cada caballo liberado, y exigen la vacunación obligaría una vez por año y un control sanitario general hecho por un veterinario.

El campo de liberación funciona desde febrero de 2016. Pero ya desde antes el grupo que hoy conforma Liberación de Caballos trabajaba activamente por los derechos de los animales exigiendo el cumplimiento de la Ordenanza 8726/10, que estipula el reemplazo de la tracción a sangre en toda la ciudad.

Los caballos ingresan al campo a través del programa “Andando”, con el que el municipio propone alternativas a la tracción animal a recolectores, clasificadores y recuperadores informales de residuos.

Pero otras veces los equinos llegan luego de denuncias de vecinos que detectan a los animales en situaciones de maltrato. Esos rescates suelen exponer a los voluntarios a situaciones riesgosas. “Hay que tener en cuenta que cuando recibimos una llamada se trata de una emergencia en su gran mayoría en donde el animal está en malas condiciones, y hemos tenido rescates de riesgo”, reconoce Inés.

La ONG funciona sin subsidios del estado municipal. “Todo es posible gracias a la ayuda de la gente y la venta de productos institucionales y de bonos contribución”, apuntan y, con el afán de hacer crecer el proyecto, invitan a “todas aquellas personas que tengan ganas de ser parte de este proyecto” a comunicarse con el grupo a través de la página que poseen en Facebook.