La pandemia del coronavirus afecta a la mayor parte del mundo, pero en algunos barrios de Rosario la principal amenaza no es el Covid-19, sino la enfermedad transmitida por el mosquito Aedes Aegypti.

"Nos piden que nos lavemos las manos cuando no tenemos presión en el agua", confrontó María Rosa Vega, integrante de La Garganta Poderosa, y comentó: "Tenemos que juntar agua por la noche, en un balde, y por eso tenemos problemas Dengue".

En diálogo con el móvil de Sí 98.9, la referente de barrio Los Pumitas afirmó que al menos veinte vecinos se contagiaron de la enfermedad viral transmitida por el Aedes Aegypti. Según el último infoemr de la COE (Comisiones de Emergencia) de la Municipalidad, en Rosario, hay un total de 577 casos de Dengue, de los cuales 223 son autóctonos.

Vecinas del barrio participan en actividades comunitarias.
Vecinas del barrio participan en actividades comunitarias.

Sobre los operativos de fumigación en el barrio, la dirigente social indicó que los vehículos que realizan los trabajos de desinfección circulan por las calles principales de la zona (como Génova y Juan José Paso), pero "en los pasillos es muy difícil que ingresen".

En cuanto a las necesidades del barrio Los Pumitas durante la cuarentena obligatoria, María Rosa explicó que en el comedor de La Poderosa (ubicado en Pasaje San José, entre Virginio Ottone y Cabal) pasaron de recibir entre 120 y 150 menores y mujeres embarazadas para recibir un plato de comida o una merienda a preparar 500 viandas para entregar.

Los alimentos que reparte "Pancitas Contentas" son adquiridos con el dinero de donaciones y con ayuda del municipio a través del BAR. "Con el Banco de Alimentos trabajamos hace un año y medio. Cada 15 días recibimos mercadería que ahora nos están dando sin cobrar nada", comentó.

La cocina del centro comunitario del barrio.
La cocina del centro comunitario del barrio.

"Para los barrios empobrecidos, la cuarentena nos cuesta un montón", manifestó Vega, y destacó que "muchos compañeros son albañiles, cartoneros o vendedores callejeros" y el aislamiento complicó la recaudación de dinero en los hogares del barrio.