Un tribunal oral condenó este viernes en el Centro de Justicia Penal de Rosario a un pistolero a la pena de 20 años de prisión por asesinar de un balazo por error a un vecino de barrio Tablada, durante un atentado con arma de fuego en el marco de una disputa del narcomenudeo por el territorio.

El crimen ocurrió el 10 de diciembre de 2019 a las 22, en 24 de Setiembre y Necochea, y los jueces Mariano Aliau, Facundo Becerra y José Luis Suárez entendieron que el autor fue Lucas Ariel Espinoza, de 27 años, conocido en el ambiente delictivo de Tablada como "Berraco", tal el mote que se hizo popular luego de la serie colombiana El patrón del mal, sobre la vida del narco Pablo Escobar Gaviria.

"Homicidio agravado por el uso de arma de fuego, abuso de armas y portación ilegítima de arma de fuego", son los cargos que le valieron la sentencia a 20 años de cárcel para Espinoza. El fiscal Patricio Saldutti había pedido una pena de 27 años de prisión.

Aquella noche, Felipe Schneider, de 64 años, escuchó tiros en la cuadra y se acercó a la ventana de su casa para cerrarla, ante el temor de que un proyectil entrara. Y fue precisamente lo que ocurrió: un tiro le acertó en la cabeza al hombre, quien cayó en el comedor, herido de muerte. 

Espinoza había llego como acompañante en una moto y apretó el gatillo una decena de veces para acribillar el frente de una vivienda situada en 24 de Setiembre y pasaje Guerrico, a 50 metros de la esquina de Necochea y de la casa de Schneider. El blanco era una chica y su pareja. La madre de esa joven, es conocida como Chana, señalada como vendedora de estupefacientes en el barrio.

Schneider pudo ser socorrido y trasladado por un vecino al hospital Roque Sáenz Peña, y de allí lo derivaron al Clemente Álvarez, donde finalmente murió dos días después.

La prueba fundamental de la que se valió Saldutti para acusar al Berraco fue un registro telefónico en el que el muchacho le confiesa a su madre: “Maté al abuelo del gordo Alan”.

En el alegato de la defensa de Espinoza, el abogado Leopoldo Monteil alegó que la balacera fue la manera que Berraco encontró de defenderse de una supuesta represalia que la pareja de esa vivienda planeaba contra él. Y fundamentó este aserto en escuchas telefónicas. Dijo que su defendido no tuvo intención de matar a Schneider y que incluso tenía una relación cordial con su nieto, por lo que solicitó al tribunal que considere el hecho como un homicidio culposo o en ocasión de legítima defensa putativa y lo condene a la pena mínima correspondiente, la cual no debería ser superior a los 6 años y 8 meses de prisión.

El tribunal disintió con el abogado defensor y condenó a Espinoza a 20 años de reclusión. 

Como dato singular, trascendió que la suegra de Schneider había muerto en una circunstancia similar, como víctima casual de una balacera ocurrida en 2008 en ese mismo barrio del sudeste rosarino.