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Este miércoles, en plena conmemoración del quinto aniversario del movimiento Ni Una Menos, se conoció que ninguno de los jóvenes acusados en el caso conocido como “La Manada de Chubut” irá preso. Se trata del caso de abuso sexual ocurrido en Playa Unión en 2012, cuya investigación la disparó una publicación en redes sociales por parte de la víctima.

Según la denuncia, los imputados abusaron de la chica, quien se encontraba indefensa, bajo los efectos del alcohol o de alguna sustancia que le provocó un estado de inconsciencia, lo que que le impidió defenderse del ataque sexual.

Si bien el hecho sucedió hace ocho años, recién se conoció a principios de 2019  cuando la víctima se decidió a relatar lo sucedido en una red social de una ONG.

Un año y medio después de iniciada la causa, el fiscal de Rawson, Fernando Rivarola, bajó la calificación legal de “abuso con acceso carnal” por la de “abuso sexual simple” y acordó con los abogados defensores la realización de un juicio abreviado.

Para Rivarola se trató de un “accionar doloso de desahogo sexual” por parte de los imputados, lo que generó inmediatamente el repudio y la indignación.

La pena será de tres años en suspenso, por lo cual ninguno de los imputados irá a prisión.

Previamente, pidió que se habilite la feria extraordinaria para sobreseer a R.V., uno de los imputados, que al momento del hecho era menor de edad. Anteriormente, otro de los sindicados, T.S., también menor de edad al momento del abuso, había sido sobreseído.

El caso

De acuerdo con la denuncia, en medio de la fiesta, un evento tradicional en primavera en esa zona de Chubut, poblada por casas de descanso de la clase media alta de Trelew y Puerto Madryn, la joven habría sido llevada inconsciente por los acusados a una habitación. “Perdí la consciencia y es ahí cuando una de mis amigas me encontró en una habitación siendo abusada por un grupo de cuatro varones”, escribió la joven en un testimonio que circuló en redes en enero de este año. En esa habitación, mientras cuatro varones se turnaban para violar a la adolescente, uno observaba y el sexto sostenía la puerta para que nadie más entrara.

Alrededor de 60 testimonios avalan los dichos de la joven que denunció las violaciones. Los acusados son hijos de familias poderosas social y económicamente en la provincia.