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La famosa favela de Río de Janerio, “Ciudad de Dios”, fue escenario de varios episodios violentos este fin de semana. 

El sábado por la noche, desaparecieron siete jóvenes del barrio, que fueron encontrados sin vida en un matorral, encapuchados, baleados y con rastros de terribles torturas. Antes, un helicóptero policial cayó en esa zona mientras sobrevolaba la favela en una misión anti narco. Murieron cuatro policías militares que iban a bordo.  

Los familiares y vecinos de los chicos asesinados temen que las muertes hayan sido parte de una “represalia” contra bandas narcos que, supuestamente, habrían derribado la aeronave policial. Sin embargo, las autoridades de la policía carioca confirmaron que ni el helicóptero ni sus tripulantes mostraban orificios de bala. 

El secretario de Seguridad Pública del gobierno fluminense, Roberto Sá, afirmó que “no hubo perforación de balas en los cuerpos (de los policías) ni en la máquina (que tripulaban)” . Aunque no se pudo comprobar que el vehículo oficial haya sido baleado por terceros, se ordenó a la Policía Militar la “ocupación por tiempo indeterminado” de “Cidade de Deus”.

Leonardo da Silva Martins, padre de uno de los jóvenes asesinados, declaró a la prensa que encontró el cuerpo de su hijo de 23 años con varias heridas de cuchillo y "con signos de tortura". Además, remarcó que "fue encapuchado y baleado”. 

Ante la presión de los habitantes de la favela, la policía civil inició una investigación sobre cómo la historia terminó con semejante masacre. “Se pretende saber al detalle las circunstancias de lo ocurrido”, indicó la institución policial.

La tensión en la región va en aumento con el paso del tiempo y la reiteración de episodios violentos. El estado provincial fluminense está en quiebra y otro tanto ocurre con su capital. Su gobernador, un hombre del mismo partido que el presidente Temer (el PMDB), quiere salir del aprieto financiero con una reducción de 30% en los salarios de la administración pública y en las jubilaciones de los estatales.

Las manifestaciones han abundado estos días, desde que trascendió que se iría a instrumentar semejante medida. Se suman muchos condimentos peligrosos como para impedir una futura explosión social. 

(Fuente: Clarín)