La jueza de primera instancia Valeria Pedrana imputará esta tarde a un hombre de 38 años por defraudaciones y hurtos acumulados a lo largo del tiempo pero siempre empleando el ingenio y nunca la violencia, algo de lo cual se ha ufanado ante tanto delito violento por estos días.

Por su habilidad para la simulación en cualquier escena, él se hizo llamar el "Lupin rosarino", en alusión al personaje literario de Maurice Leblanc –revisitado ahora en una serie de Netflix–, un ladrón talentoso para disfrazarse y asumir múltiples identidades para cometer sus fechorías.

En el caso del émulo rosarino –su nombre es Gustavo M.– suma unas 15 denuncias de hurto y un par de fraudes en el último lustro. Estuvo preso y fue liberado, y ahora tenía pedido de captura porque las denuncias volvieron a él.

Lo apresaron el domingo pasado y en ese instante tenía una moto con pedido de secuestro. A los policías les propuso pagarles un dinero a cambio de que lo dejaran escapar. No hubo caso esa vez.

Ahora comparecerá ante la jueza Pedrana, representado por su abogado, Leonel Botta.

Su última incursión conocida fue adentrarse en la escuela primaria de Superí al 1200 y engañar a una docente haciendose pasar como reemplazante de otro profesor ausente ese día. Y al quedar solo en la sala de profesores, se apoderó de teléfonos celulares, tarjetas de crédito y otras pertenencias. Por usar esos plásticos también sumó cargos penales. 

Según la información disponible del MPA, reiteró ese modus operandi en otras ocasiones, generalmente en clubes y sanatorios donde se le facilitaba pasar desapercibido entre la gente.