Familiares de víctimas de femicidios de todo el país se congregaron en Rosario para visibilizar la "epidemia" que sufre Argentina en materia de violencia de género. El Concejo abrió sus puertas para escuchar las traumáticas experiencias de quienes en el último tiempo perdieron a algún ser querido. "Estamos juntos y fuertes para evitar más muertes", exclamaron.

El "Tercer Encuentro Nacional de Familiares de Víctimas de Femicidio y Sobrevivientes" giró en torno a la imperiosa necesidad de generar políticas públicas para atacar el flagelo. En una mesa precedida por las concejalas Daniela León, Fernanda Gigliani y Celeste Leprati se sentaron siete familiares directos de mujeres que fueron víctimas de la violencia machista y una sobreviviente. La actividad contó con el respaldo de Multisectorial de Mujeres de ATE.

Los familiares se fueron presentando uno a uno para luego contar sus trágicas historias. Primero habló María Eva, mamá de Vanesa Celma, asesinada en Rosario en noviembre del 2012. La joven fue quemada por su concubino. Estaba embarazada y murió en la cama de su dormitorio. Su causa quedó archivada. “Los jueces la culparon a ella por no haberse animado antes a denunciar a este hombre”, contó la mujer.  

Luego fue el turno de Ada Benítez, hermana de Rosalía, quien sobrevivió a una feroz ráfaga de disparos. Su marido vació un cargador al escuchar de su boca que quería separarse. Fue en 2012 en una vivienda de Villa Gobernador Gálvez. 

Alberto Perassi, papá de Paula, desaparecida 11 de septiembre de 2011, también dijo presente para contar su historia. “Mi hija cayó dentro de un oscuro agujero con el que convivimos en San Lorenzo. Todavía hay pacto de silencio muy cerrado. No quiero meter preso a nadie, mi lucha es para poder encontrar sus huesos”, dijo con un nudo en la garganta.

A su lado, Hugo Capacio, padre de Dayana Soledad, asesinada el 11 de mayo 2012, narró que a su hija la encontraron “degollada, con tres puñaladas en la espalda y prendida fuego en un monte llegando a la localidad de General Lagos”. “Después de dos años de penuria judicial logré encerrar al asesino”, señaló.

Para el final quedaron los testimonios de quienes se trasladaron a Rosario para participar del encuentro: Beatriz Regal, mamá Wanda Tadei, asesinada por uno de los músicos de Callejeros; Miguel Angel Pereyra, padre de Marisol, una víctima falta de La Plata; y Lola Carrizo, madre de Sonia Liliana Garabedian, asfixiada por su pareja en la provincia de Catamarca.