Un empresario del rubro transporte de cargas fue blanco este martes por la noche de un atentado a balazos, tal como había sucedido días atrás en su casa de la localidad de Álvarez. Pero esta vez, la víctima reaccionó y emprendió una cacería contra sus agresores, quienes escaparon en un auto al que abandonaron en Cabín 9 y se perdieron en la oscuridad nocturna de ese arrabal del oeste rosarino.

El blanco del ataque fue Matías Matarochi, un joven a cargo de la empresa de transporte de cargas en camión MM, con asiento en Álvarez. La Policía de Seguridad Aeroportuaria lo había detenido en 2021 por orden de la Justicia Federal, involucrado en una investigación sobre narcotráfico y lavado de dinero.

Aquella vez, el procedimiento policial tuvo amplio despliegue: 34 allanamientos sobre domicilios, estudios jurídicos y contables, escribanías, concesionarias e inmobiliarias en Rosario y varias localidades de la región cercana, además de otros en la provincia de Salta. 

La pesquisa relacionó a Matarochi con un grupo conocido como “Los Derminio”, de Villa Gobernador Gálvez, involucrado en tráfico de estupefacientes. La PSA le secuestró entonces 2 millones de dólares, 5 millones de pesos, 25 vehículos, varios de alta gama.

Matarochi estuvo preso desde entonces en el penal federal de Marcos Paz, hasta que el mes pasado recibió la excarcelación mientras aguarda el inicio del juicio oral.

La vivienda de este transportista, en la localidad de Álvarez, fue atacada a tiros el lunes 19 a manos de dos hombres a bordo de una moto, cuando hacía pocos días que él había recuperado la libertad. 

El auto empleado por los pistoleros y que terminaron abandonando en Cabín 9.

Este martes de noche, la escena se repitió, pero los pistoleros lo hicieron a bordo de un Citroen C4 de color blanco que terminó abandonado en Cabin 9. 

Es que el empresario reaccionó enseguida tras los disparos, y a bordo de su camioneta VW Amarok salió en persecución de sus agresores. Pese a recibir un disparo que impactó en la carrocería de la pick up, Matarochi persistió en su carrera y forzó a los delincuentes a seguir su fuga a pie en un baldío oscuro de la zona oeste de Rosario, límite con Pérez.