Tras la detención este miércoles al mediodía de Guillermo Sebastián C., el hombre que será acusado de haber disparado a los Tribunales Federales de Rosario, se ventilaron algunos datos sobre sus antecedentes. “Es prematuro tener una certeza sobre una eventual planificación del hecho. Pero sí podemos decir que se cae la teoría del lobo solitario. Tenemos mucho análisis de listas de llamadas y estamos armando su cuadro de vínculos”, señalaron fuentes de la investigación  

El caso está a cargo de la Fiscalía Federal a cargo del doctor Javier Arzubi Calvo. Y lo que se supo es que Guillermo C. estuvo detenido desde 2012 durante ocho años por un robo calificado. Y que luego en enero de 2021 tuvo una segunda detención, que había sido en el barrio Parque del Mercado, en un departamento que fue allanado buscando ese día a integrantes del clan Ungaro. 

Se trata de una zona de la ciudad, en la que históricamente predominó una banda dominada por René Ungaro, ahora preso en la cárcel federal de Ezeiza. En los últimos meses, su nombre volvió a aparecer en las crónicas policiales, porque se lo presume instigador del doble homicidio de Claudia Deldebbio y su hija Virginia, que murieron por una balacera en una de las esquinas del barrio Parque del Mercado en la que esperaban un colectivo.

El acusado fue detenido en una casa de San Lorenzo al 2300.
El acusado fue detenido en una casa de San Lorenzo al 2300.

Además, este miércoles por la mañana el fiscal Federico Rébola imputó a uno de los presuntos autores de ese doble crimen, Fernando Cortez: se lo acusó de haber baleado también la sede del Distrito Sur de la Municipalidad, el pasado 4 de septiembre. 

El ataque a los Tribunales de Boulevard Oroño fue en la madrugada del 28 de septiembre pasado. Ese día, las cámaras de seguridad registraron la imagen de un hombre que llegaba caminando hasta el edificio y luego de disparar a la garita de seguridad -en la que no había nadie- se iba caminando por Oroño hacia el lado del río. El registro de video del sistema público llegaba a captarlo hasta la esquina de calle San Lorenzo y allí se perdía la silueta del tirador. Unas semanas más tarde se supo que el lugar en el que se había refugiado era allí mismo, en una casa frente a la sala Mateo Booz.

Ahora, la justicia federal debe confirmar con las pericias telefónicas si la vinculación que este hombre detenido ayer tuvo con el clan Ungaro fue también la razón para el ataque al Tribunal.