A medida que pasan nuevos testigos por el Centro de Justicia Penal, en el juicio contra Esteban Lindor Alvarado se van empezando a esclarecer los delitos imputados, que son dos homicidios de fines de 2018, balaceras en la misma fecha, asociación ilícita y lavado de dinero. Pero también se corre de a poco el velo sobre la historia de la banda que hoy está en el banquillo. Así, van quedando a la vista las relaciones que Alvarado construyó durante años con sectores de la política, la justicia y la policía, a cambio de protección para sus negocios. Este martes fue el turno de Gustavo Daniel “Gula” Pereyra, comisario retirado que apuntó a la complicidad de agentes que trabajaban en Drogas Peligrosas. Y en ese marco, reprochó la labor de funcionarios de la gestión del socialismo entre 2012 y 2013, cuando el ministro de Seguridad era Raúl Lamberto.

“Gula” relató que en 2012 recibió instrucciones de la entonces secretaría de Delitos Complejos, Ana Viglione, y del segundo en el área, Andrés Ferrato. Al agente se le pedía que con reserva les pase información sobre el movimiento de policías que en la calle él pudiera ver que estaban relacionados con bandas narco.

Así lo hizo: enviaba periódicamente mails, con un seudónimo, dando cuenta de quién integraba cada banda, cómo se manejaban los búnkeres y qué policías cobraban para proteger zonas. Pero tiempo después, los mismos funcionarios desmintieron haber dado esa orden a “Gula”, que pasó varios meses en prisión y perdió su cargo en la policía.

Gustavo Pereyra declaró en el juicio lo que sabe de cuando trabajaba para Delitos Complejos, de 2012 a 2014.
Gustavo Pereyra declaró en el juicio lo que sabe de cuando trabajaba para Delitos Complejos, de 2012 a 2014.

Luego, cuando Pereyra pudo acreditar esos emails ante la Justicia, sus ex jefes fueron enviados a juicio por falso testimonio. Por eso en el Centro de Justicia Penal el testigo ratificó lo que ya había planteado en ámbitos informales: “Son dos mentirosos”, se refirió a Viglione y a Ferrato. 

RosarioPlus pudo dialogar con el expolicía luego de la audiencia: “Igual, no se cortaban solos. Ellos trabajaban para Lamberto”, lanzó Pereyra.

Sobre el presente de los funcionarios cuestionados, el testigo denunció que a pesar de que se les probó haber incurrido en falso testimonio, ambos lograron ser reinsertados en la estructura de la política, por decisión del Frente Progresista: Viglione es actualmente asesora en Seguridad en el bloque socialista en la Cámara de Diputados provincial, dato que ya había sido planteado por Marcelo Sain el pasado viernes. Y agregó una nueva información: “Ferrato es profesor en la escuela de cadetes de policías de Recreo”.

Para la continuidad del juicio y la acusación de Matías Edery y Luis Schiappa Pietra, la declaración de Pereyra tiene el mismo sentido que la de Sain la semana pasada y otras que se escucharon antes: se trata de establecer la genealogía de la banda que lideraba Esteban Lindor Alvarado al momento de los hechos imputados, de fines de 2018. Es decir, ante el Tribunal los fiscales van estableciendo con numerosos testimonios que había una historia de complicidad política, policial y judicial con los acusados y que la matriz de los ilícitos era el narcotráfico.

En esta línea, el comisario retirado brindó nueva información sobre algo que se ha escuchado mucho en las siete semanas que lleva el juicio: el accionar de policías que tenían que controlar el narcotráfico, pero hacían la “vista gorda”. Nombró lugares y dio apellidos de agentes que al salir de ronda en el territorio, retiraban dinero de los búnkeres.

Habló por ejemplo de Luis Quevertoque, un apellido que ya se escuchó en el Centro de Justicia Penal en estos días. Era subjefe de la Brigada de Judiciales de la policía provincial y con los años se sabría que formaba parte del grupo de Alvarado. A tal punto que -por ejemplo- hasta tenía a medias con el líder narco un caballo de carreras que corría en San Isidro y Palermo.

Quevertoque, según contó este martes Pereyra, ayudaba a la banda a armar los recorridos desde caminos rurales en el norte de la provincia para traer la droga que bajaban en avionetas. “Todo confluía en San Lorenzo”, planteó el testigo. También nombró a Makhat, Di Franco y Paz. “Recibieron lotes de Alvarado. Es más, tenían un mismo constructor y maestro mayor de obra. El que hacía las comunicaciones y los pagos era Makhat”, aseguró.

Este último fue protagonista de un hecho sorprendente: en noviembre de 2018, tras el crimen del prestamista Lucio Maldonado, se allanó un lujoso departamento en Condominios del Alto que estaba a nombre de la mujer de Alvarado. Y cuando las TOE llegaron al lugar, quien estaba viviendo allí era Makhat, jefe de Drogas Peligrosas de la policía.