En la última calle del oeste rosarino, Colombres al 2100, la gente ya no le hace caso cuando retumban los balazos cerca o lejos. Es parte del paisaje en ese arrabal llamado barrio Santa Lucía, al otro lado de Circunvalación, entre el viaducto Che Guevara y la calle Rivarola. Por eso a nadie le llamó la atención el estampido en la humilde vivienda pintada de amarillo en el 2139 de esa calle, de frente al campo abierto y a una improvisada canchita de fútbol.

Era en ese momento que uno o dos delincuentes mataban a sangre fría a Soraya Rubiolo, delante de su beba que ayer, jueves, cumplía sus primeros 5 meses de vida.

Este viernes el barrio amaneció azorado por la noticia. Y en la cola de madres con niños a la vuelta, en el centro de salud Débora Ferrandini, no se hablaba de otra cosa.

"Era una nena ejemplar, familia trabajadora. Tenía esa bebita de meses. Escuchamos los tiros, yo tenía el negocio abierto, pero como acá es normal ya no le llevamos el apunte a eso", contó una vecina al móvil de Sí 98.9. 

"La conocí a los 7 u 8 años, cuando yo vine a vivir al barrio. Estoy shockeada porque me levanto, recibo al garrafero y me cuenta esto. Esto es muy duro, yo soy mamá... ayer la vi pasar a esta nena con su bebé, y ahora... Miren, miren, acá siempre hay chicos jugando, los vecinos que ahora salen a la vereda por el calor... y de golpe pasa esto. Todos vivimos con miedo acá", completó.

El relato de los vecinos describe a Soraya como una chica dedicada a su condición de madre, aunque adolescente. Al nacer su bebé, se mudó a la vuelta, a la casa de su novio. Pero siempre volvía hasta la calle Colombres, donde reside su papá con su nueva pareja.

Era una de cinco hermanos en total.

Ayer a la noche volvía con la pequeña y se disponía a esperar a su padre. Había hecho unas compras como para celebrar el cumplemes de su hijita. Y fue en esas circunstancias que la emboscaron delincuentes, o ella los encontró dentro de la casa. 

Lo cierto es que le dispararon un solo tiro a la cabeza, y huyeron con el televisor de la casa y un teléfono celular. Eso lo contó el papá, carnicero de oficio, a la policía, al tiempo que le entregaba dos plomos más de balas calibre 9 mm: eran restos de una balacera sufrida en esa cuadra el martes pasado. 

Al mismo tiempo, en la noche del jueves, otros vecinos habían reportado la presencia de dos hombres en una moto que realizaron disparos de arma de fuego en el pasaje 1707, a la vuelta de la escena del crimen.

Esos pistoleros no han sido identificados. La fiscal de Homicidios Dolosos Marisol Fabbro considera la posibilidad de que tengan relación con el asesinato de Soraya Rubiolo por motivos que todavía habrá que esclarecer..