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La aparición sin vida del joven Carlos “Bocacha” Orellano el pasado 26 de febrero en el río Paraná, puso un manto de sospecha sobre el manejo de la seguridad en el pub Ming donde el joven había ido a bailar. La preocupación por el hecho llegó al Concejo Municipal, que esta semana recibió a la secretaria de Control Municipal para debatir al respecto. 

“Hace siete años ocurrió en la misma zona un hecho muy similar y por eso estamos pidiendo un informe de cómo fueron los controles municipales en esa zona durante estos últimos años”, precisó la concejala Norma López en la reunión con Carolina Labayru en el marco de la comisión de Seguridad del Concejo. La referencia fue hacia el caso del ataque al joven Lautaro Ruíz, quien también fue lanzado al río, pero en su caso afortunadamente sobrevivió para contarlo.

El segundo pedido de informes que le entregó a Labayru es para conocer cuáles eran las condiciones de habilitación y del interior del boliche en la noche que desapareció Carlos Orellano, quien fue encontrado sin vida dos días después en el río.

López destacó el accionar del Ejecutivo que “clausuró en seguida el boliche”, pero manifestó la necesidad de conocer si “trabajaba con las condiciones en regla o no”, a lo cual la secretaria respondió con total certeza de que se encontraba en regla. La última inspección fue luego de la desaparición de Orellano, el lunes 24 de febrero.

“El local estaba habilitado como corresponde, y tuvo inspecciones periódicas. Les dejo a disposición todo el listado de actas de controles que se hicieron desde 2019, y la última inspección fue el 24 d febrero pasado. No tiene faltas, tiene 11 extintores con vencimiento en regla”.

Sobre la última inspección aclaró que se trató de una del cierre del local a las 4:10, y “en ese momento se hizo el cierre sin ninguna falta. Esa inspección no es técnica, las técnicas de cuestiones de seguridad se hacen siempre en horario diurno”.