A casi un año de la muerte del joven Carlos Bocacha Orellano, la Justicia dio este lunes un paso en la resolución del caso. Tras escuchar a los abogados de las partes, el Juez de Primera Instancia Gustavo Pérez de Urrechu dictó prisión preventiva para los dos policías que trabajaban como adicionales en el boliche Sr. Ming, y para dos de los patovicas del establecimiento. Todos habían sido imputados por el fiscal Patricio Saldutti y continuarán detenidos por el plazo de ley, que es de 90 días.

Puntualmente, se los acusa de homicidio simple con dolo eventual en carácter de coautores. Para la familia, se hizo un poco de justicia aunque resta avanzar con más pruebas, en lo que calificaron de "homicidio en manada".

“La calificación de homicidio con dolo eventual es provisoria, porque puede cambiar de acuerdo a las pruebas que se presenten. Lo que tenemos hasta hoy es que hubo un amedrentamiento a la víctima. Fue un acorralamiento de estas cuatro personas que fueron imputadas. Lo que se sabe es que esta acción generó el resultado. No tenemos elementos todavía para saber si a Orellano lo tiraron o se cayó luego de la acción violenta de varias personas sobre el muelle. Estamos esperando otras evidencias. Sin avanzar en los términos médicos legales, podemos decir hasta ahora que creemos que cayó con vida”, señaló el fiscal Saldutti luego de la audiencia, que avala los testimonios de la agresión entre varias personas contra la víctima.

A su vez, el padre de Bocacha indicó: “Falta mucho para llegar al final, porque esto fue un homicidio en manada. Pero siento que se empieza hacer un poquito de justicia. Aunque falten analizar un montón de pruebas más y que tomen en cuenta las escuchas telefónicas que comprometen a los que encubrieron. Eran más personas las que agredieron a mi hijo, según todos los testigos. Ellos tienen abogados que están especializados en esto, borraron varias pruebas. Ahora, a esperar el juicio", señaló Edgardo Orellano, el padre de la víctima.

La audiencia duró unas cinco horas y según lo que informó el Ministerio Público de la Acusación, el juez entendió que en la madrugada del 24 de febrero de 2020, se dio un hecho violento que terminó con la vida de Orellano, en inmediaciones del boliche Sr. Ming River House, dentro del Complejo La Fluvial, de la ciudad de Rosario, “entre las 4.30 y las 5 AM”. El magistrado recordó que los imputados se encontraban cumpliendo servicio como policía adicional y seguridad privada para el local bailable. Y planteó: “Luego de que la víctima Carlos Daniel Orellano fuera retirado del boliche y encontrándose todos los imputados fuera del mismo, ejercieron violencia física contra Orellano dentro del complejo La Fluvial, en cercanías al muelle 3. Tras rodear a la víctima contra la baranda del río Paraná, aprovechándose de la superioridad física y numérica, lo golpean, determinando con su accionar que la víctima salte las barandas de protección del muelle y caiga al agua, circunstancias que le provocaron el fallecimiento”. 

El mismo informe del MPA indica lo siguiente, respecto de lo que pasó de allí en más: “Tiempo después de la caída de Orellano al agua, la imputada K.L.G. dio aviso a la central de emergencias del 911 (a las 5.36 AM) y a personal de Prefectura Naval Argentina (aproximadamente 5.30) dando aviso del hecho pero omitiendo informar la verdad del mismo; y luego todos los imputados se retiraron del lugar, sin brindar colaboración con las tareas de rescate de la víctima, impidiendo con su accionar que el personal de Prefectura Naval que concurrió tras el llamado, pudiera llevar adelante de manera efectiva las primeras acciones de búsqueda y rescate”.

De este modo, el juez consolidó la imputación de los agentes de policía detenidos, por dificultar la investigación en las primeras horas. No obstante, para la familia resta avanzar sobre el dueño del boliche, Guillermo Woelflin, que habría mandado a lavar manchas de sangre en un baño que daba al río y ordenó clausurarlo para esconder las pruebas. Además, el padre de la víctima señaló en reiteradas oportunidades que hay grabaciones telefónicas que comprometen al titular del Sr Ming.

El fiscal Saldutti indicó en este punto que se debe esperar el resultado de los análisis de ADN, para saber si hay otros imputados: "Respecto a la sangre hallada en el local bailable, es clave la prueba que todavía falta. Si diera positivo el cotejo con el material genético de la víctima, cambiaría nuestra hipótesis de trabajo", dijo a los medios de prensa al salir de la audiencia.  

En diálogo con Sí 98.9, una familiar directa de Bocacha había recordado, más temprano, el drama de las primeras horas en las que desapareció el joven: “Ese día era feriado. Y la noche anterior habíamos quedado con Carlitos de encontrarnos toda la familia en la isla. Le había preparado un pastel de manzana que a él le gusta mucho. Era muy familiero él. Cuando no venía, con su mamá nos cruzamos porque estábamos nerviosas. Llegamos a su casa y vimos todo igual, el teléfono estaba apagado y veíamos por el WhatsApp que no se conectaba desde la 1 de la mañana. Llamamos a todos los hospitales, fuimos a la Comisaría, hicimos la denuncia por desaparición. Fue terrible. Lo cuento y vuelvo a revivir ese momento”, relató su tía Mariana. Mientras tanto, fuera del Centro de Justicia Penal, amigos de Bocacha volvían a manifestarse reclamando justicia. 

 

El testimonio de la tía de Bocacha