“Cerca del primer aniversario de la lamentable muerte de Carlos Orellano se ha motivado un balance de la acción en documentos y discursos, donde lo que los acusadores llaman ‘aciertos’ son errores, lo que nunca reconocen como errores son hechos que destruyen su precipitada y antidemocrática forma de humillar, maltratar y criminalizar a gente INOCENTE, y lo que a la prensa SIEMPRE le omiten son hechos certeros que confirman nuestra ajenidad en los sucesos que envolvieron la muerte de Carlos Orellano”.  

“Desde el 23 de febrero de 2020 -y con la complacencia de ciertos sectores que nunca nos han oido- derrocaron los acusadores mandatos tan centrales como la presunción de inocencia, la igualdad ante la ley o la protección jurídica, derechos de los que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyen como ejecutores de su política represiva, de criminalización, estigmatización, escarnio público y linchamiento mediático”.

“Al día de hoy, ni siquiera puedo salir a la calle sin temor de que alguien me trate de ‘asesina’, inclusive en presencia de mis hijos. Hago esfuerzos INNUMERABLES para llegar a fin de mes, para visitar a mi marido en una cárcel sucia e infectada, en la que purga una detención ilegítima sin ningún sustento, más que la búsqueda por parte de sectores judiciales de “descomprimir” una situación en la cual se nos ha puesto no por ser responsables de delito alguno, sino por el mero hecho de ser TRABAJADORES POLICIALES”.

“En este sentido, nuestras ‘supuestas conductas sospechosas’ no parecen orientarse a buscar la verdad -qué fue lo que le pasó a Carlos en el lugar y momento de su muerte- sino solamente a compeler la responsabilidad policial en el evento”.

“Llegados a este punto, siendo constitucionalmente INOCENTES y aún habiendo sido blanco de represalias, actos vandálicos, de un linchamiento mediático y un manoseo público exagerado, comprendo que el reclamo social es entendible”. 

“Es fácil para la sociedad creer que haya sido LA policía, pero las causas judiciales no se definen por CREENCIAS sino por PRUEBAS”. 

“Perseguirnos o invadir nuestra vida solo porque somos policías, por nuestra condición, es aplicar el Derecho Penal de Autor”. 

“Ser policías no nos vuelve delincuentes, ni culpables”. 

“De este modo, lamentablemente, se invierten valores democráticos que forman parte de los conceptos más profundos del Estado de Derecho y se reedita una persecución de clase inaceptable en la evolución democrática de nuestro país”.

“Invirtiendo ese camino han restaurado los acusadores la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas, que traban el desarrollo de las políticas más amplias de respeto por los derechos básicos del ser humano, que humillan y ultrajan al pueblo en "primeras planas" y disgregan la Nación”. 

“Como mujer y trabajadora policial, se lo que es vivir a la sombra de la humillación o el desprestigio dentro de un sistema que, en la faz interna me oprime por ser mujer y en la faz externa me desprecia por ser una trabajadora policial. Esta misiva es una manera de romper de una vez por todas esos estereotipos fascistas y antidemocráticos, que son bien conocidos y ampliamente utilizados por los acusadores”.