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En las últimas dos semanas hubo cuatro hechos violentos que tuvieron como víctimas a niños ajenos a esos tiroteos. Solamente el año pasado, fueron 15 aproximadamente los hechos que arrojaron como saldo pibes hospitalizados producto de heridas por armas de fuego. La proliferación de las disputas a balazos en diferentes sectores de la ciudad desnuda algunos interrogantes que interpelan a las autoridades: de dónde provienen las armas y cuánto cuesta comprar una.

Según la referente del Movimiento Evita, Alejandra Fedele, “comprar un arma de bajo calibre cuesta entre 1.500 y 2 mil pesos, mientras que las de 9 milímetros –las reglamentarias que utilizan los policías– rondan entre los 2.500 y 3 mil pesos”. La dirigente maneja esa información por el trabajo que viene realizando en distintos barrios marginales de Rosario desde hace mucho tiempo.

“Es impresionante la cantidad de chicos armados que se ven hasta de 12 años”, aseguró en diálogo con Rosarioplus.com. Los casos se multiplican en distintos puntos de la ciudad. “Los barrios más armados son La Granada, Nuevo Alberdi y en el oeste, la zona alrededor de Garibaldi y Avellaneda”, precisó.

Los chicos, hoy en día, no sólo se arman porque son soldaditos que custodian bunkers, algo que está mutando a deliveries de venta de droga, sino también “para ir y volver del colegio, es algo muy internalizado en estas zonas”, agregó la representante del Movimiento Evita.

Las clandestinas

Hace un mes, agentes del Ministerio de Seguridad y fiscales del Ministerio Público de la Acusación secuestraron 588 armas no oficiales como resultado de una inspección desplegada en comisarías de las unidades regionales I, II y XVII, de Santa Fe, Rosario y San Lorenzo, respectivamente. Se trata de armas decomisadas en procedimientos, detenciones o escenas de delitos que la policía en cada caso no informó a la autoridad judicial a cargo.

El ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, había precisado que las inspecciones “comenzaron para establecer una lógica criminal y perseguir los mercados ilegales de armas de fuego de la provincia, relacionarlas con las diferentes causas delictivas y el tiempo que llevaban”.

Hasta esa fecha, el secretario de Control de Armas, David Raniero, reveló que el resultado de las requisas realizadas culminaron con el hallazgo de 246 armas de fuego en San Lorenzo, 331 en Santa Fe, y en Rosario 11 armas y 572 municiones de 9 milímetros.

El antecedente

En febrero de 2015 se produjo un faltante de 26 mil balas de calibre 9 milímetros en el Batallón 603 San Lorenzo, en Fray Luis Beltrán, a unos 15 kilómetros de esta ciudad. Eso fue el puntapié de un proceso de sospechas que el mes pasado motivó una denuncia penal del ministro de Defensa nacional, Julio Martínez, ante el juzgado federal a cargo de Marcelo Bailaque.

Esa denuncia derivó este lunes en un allanamiento de Gendarmería Nacional sobre la fábrica militar de armas de Fray Luis Beltrán. El procedimiento confirmó la ausencia de 3 millones de proyectiles de distinto calibre, entre ellos, 9 mm y balas de fusil automático liviano, y de 9 millones de fulminantes. Además, los gendarmes descubrieron un arsenal no declarado en el registro oficial, de más municiones y otros pertrechos. La sospecha que bulle en el Ministerio de Defensa, y ahora en el juzgado federal, es que allí había un circuito paralelo por el que se vendían municiones en el mercado negro. 

El supuesto robo de balas de aquella vez, que podrían haber servido para cargar por completo 2000 pistolas, llevó al Ministerio de Defensa a ordenar la suspensión de dos oficiales y cinco suboficiales que estaban encargados de la custodia del armamento y a prever la mudanza del arsenal para su seguridad. En la mayoría de los homicidios y hechos de inseguridad que se cometen diariamente en Rosario se usan armas de este calibre.