El fiscal penal Adrián Spelta imputó este lunes a una mujer de haber asesinado a una comerciante de barrio Godoy para evitar que la reconociera como autora del robo cometido sobre su negocio de Rivarola al 6800, el pasado 14 de abril.

Romina P. es la principal implicada en el crimen de Sandra López, y le cabe una imputación de homicidio doloso criminis causa, delito que prevé una pena de prisión perpetua. 

El juez de Primera Instancia, Pablo Pinto, dictó prisión preventiva para la acusada por el plazo de ley y rechazó el pedido de prisión domiciliaria que planteó la defensa de la imputada, debido a que tiene un hijo de 1 año y medio de edad. 

"Las cámaras de seguridad, donde se ve a la acusada irse del lugar, la ropa y los objetos sustraído en el robo encontrados en su casa, son pruebas más que contundentes para que la justicia actúe de manera ejemplificadora", indicaron los familiares de Sandra, a través de un comunicado, y agregaron: "16 apuñaladas para robarle dos cajas de chocolate, dejaron una familia destruida. Sandra atendía todos los días su negocio, tenía 2 hijos y estaba casada". 

En diálogo con el móvil de Sí 98.9, Andrea y Soledad recordaron a su hermana y afirmaron: "No sabemos como nos vamos a reponer, porque el negocio era sustento de la familia de mi hermana".

"Creemos que esa chica (la imputada) entró a comprar, no tenemos bronca con nadie, no andamos en drogas, nada. Hace 40 años vivimos en el barrio", relató Soledad.

Sandra López tenía dos hijos adolescentes. Era docente de Bellas Artes, y a partir de esos conocimientos instaló en Rivarola al 6800 un comercio sobre artículos de arte plástico, mercería, cotillón, dietética y repostería. "No compraba ni un agua mineral para ella, porque todo lo invertía en el negocio. Vivía para eso y su familia. Era su sueño, su emprendimiento. Hacía souvenires para eventos", la recordaron sus hermanas.