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Dice que descubrió de muy pequeño su vocación política y su deseo de ser intendente de la segunda ciudad más importante del país.  Abogado, ex funcionario del ANSES, Concejal local de profusa actividad, fue ungido como el candidato a jefe de gobierno de Rosario por el peronismo.  "Junto a Omar Perotti en la provincia queremos cambiar el rumbo de lo que se está haciendo", dice Roberto Sukerman con Infobae.

En pocos días se sabrá si él o  Pablo Javkin, el hombre del Frente Progresista integrado por socialistas, radicales y ARI, conducirán los destinos de Rosario.  Sobre estos temas y la situación nacional conversamos con Roberto Sukerman:

— ¿Hace cuánto tiempo que empezaste a soñar con disputar la intendencia de la ciudad de Rosario?

— Y ya hace muchos años. Cuando era chiquito decía voy a ser superior de comercio, fui superior de comercio, después dije voy a ser abogado y soy abogado. Un poco siguiendo la línea paterna, mi papá era superior, era abogado. Uno tenía esa imagen del padre. Venía de una familia donde se hablaba de política, había muchos libros de política y desde chiquito yo me acuerdo de Alfonsín cerrando en el '83 en el Monumento. Yo vivía muy cerca. Es decir, tengo una memoria política de campañas, etcétera. Pero ya hace muchos años. Quizás cuando empecé a trabajar en ANSES en diciembre del 2009. Me parece que ahí yo ya tenía una perspectiva de que quería ser intendente de la ciudad porque la recorría todo el tiempo, iba a los distintos barrios, veía las necesidades, la gran desigualdad que hay en Rosario. Y me parece que sí, debe ser como mínimo hace diez años. 

— Dame un diagnóstico de la ciudad de Rosario, que fuera de nuestra ciudad está muy estigmatizada con el tema narcotráfico, los Monos, etcétera, etcétera. Dame una ciudad como eventual intendente de Rosario.

— Bueno, lo que te marcaba recién, la desigualdad creo que es una de las características más grandes. Vos si recorrés algunas partes del centro, la costa, decís "qué linda esta ciudad". Ahora, cuando empezás a recorrer los barrios te das cuenta que justamente la desigualdad es enorme, la falta de infraestructura, cómo la gente vive en condiciones inhumanas, cómo faltan servicios básicos. Entonces bueno, el tema de la inseguridad, el narcotráfico, es un tema que no es solamente en los barrios alejados, también matan a balazos en casi pleno centro. Entonces me parece que esto se está agravando. Muchas veces los socialistas se quejan de una campaña de estigmatización de los medios nacionales, pero lo cierto es que todos los días te levantás y ves cuántos muertos hubo la noche anterior. O ves cómo el narcotráfico sigue creciendo. Vas a los barrios y te cuentan lo que pasa en cada lugar, dónde están los búnkeres, quién vende la droga.

Además hay una cosa que es muy característica de estos últimos tiempos que es la migración interna. Es decir vos ves cómo familias que vivían en determinados lugares se van a vivir a otro lugar de la ciudad producto de dos razones: una es el narcotráfico, porque los usurpan, por las balaceras, porque los amenazan; pero la otra es la situación económica. Es decir que no pueden seguir pagando el alquiler, no pueden seguir pagando los servicios. Y esto lo ves en los registros escolares, la directora te dice "mirá, tenemos tantos chicos que eran de la ciudad que vivían en otras zonas y están viviendo en estas zonas más marginadas". Y entonces eso duele mucho. Vemos cómo no hay igualdad de oportunidades, cómo la ciudad se ha vuelto muy violenta. Las políticas nacionales son una fábrica de desempleados. Y yo creo que el intendente se tiene que ocupar de eso, no puede ser que mire para otro lado.

—¿Cuál es el margen que tenés?

— Muchísimo. En materia de seguridad, quizás te acordás, en el 2015 hice campaña para intendente planteando una policía municipal, una policía nueva a cargo del intendente, ni siquiera la quisieron discutir, obviamente era posible. Pero además en cosas que eran competencia estrictamente municipal. Yo soy el autor de la Ordenanza de Videocámaras, que nunca quisieron cumplir ni Javkin ni Fein. Digo, soy autor de la Ordenanza de un sistema unificado de emergencia y seguridad aprobada por unanimidad que tampoco Fein ni Javkin hicieron cumplir. Es decir, no quisieron nunca involucrarse. Yo planteé los fiscales en los barrios para denunciar directamente ante ellos y no tener que pasar por una comisaría, tampoco lo quisieron hacer. Es decir,  no quisieron nunca involucrarse ni siquiera en competencias que son más propias. Imaginate que si hoy tuviera la ciudad de Rosario más videocámaras, un sistema unificado con monitoreo, con GPS, con botones antipánico, etcétera. Podríamos aportar muchísimo. Ni siquiera lo que en su momento Lifschitz armó con la GUM (Guardia Urbana Municipal), que después se abandonó. Si uno tuviera una guardia urbana capacitada, con muchos agentes, quizás también podría colaborar. 

Entonces qué es lo que estoy haciendo hoy, estoy trabajando codo a codo con nuestro candidato a gobernador Omar Perotti para que pueda tener competencias en materia de seguridad. Eso se puede hacer, se pueden delegar competencias, se pueden compartir competencias. Entonces lo que yo digo es que no podés mirar para otro lado cuando vos tenés dos temas centrales que le preocupan a los ciudadanos: uno es la seguridad y el otro es la desocupación, el desempleo. Rosario expulsó industrias. Entonces Rosario hoy ha perdido grandes contribuyentes y mano de obra de empresas que se fueron a los alrededores. Esto ha sido bueno para esas ciudades pero malo para Rosario.

— ¿Cómo funciona la disputa política distinta a lo que pasa a nivel nacional? Porque si bien el peronismo está representado por vos, el oponente es el Frente Progresista, no el macrismo que aparece afuera de este sistema.

— A mi modo de ver el socialismo también de alguna manera fue cómplice del macrismo. Primero porque en el 2015 cuando nosotros dijimos lo que iba a hacer Macri el socialismo dijo yo voto en blanco porque son lo mismo. Quedó demostrado que no somos lo mismo y que lo que nosotros dijimos que iba a pasar pasó. Pero por otro lado lo que viví en el Concejo. Mónica Fein y Pablo Javkin siempre acordaron con Cambiemos en el Concejo Municipal, no con los sectores progresistas, con nosotros, con Ciudad Futura. Tenía espacio para plantear cuestiones progresistas para la ciudad y se volvió cada vez más conservadora, tan conservadora que la interna la termina ganando Pablo Javkin. Lifschitz le creyó a Macri durante mucho tiempo que le iba a pagar la deuda de coparticipación, que no se la pagó. Que si firmaba el Pacto Fiscal no le sacaba el Fondo Sojero, firmó el Pacto Fiscal y le sacó el Fondo Sojero.

Nosotros estamos convencidos que hay que insertar a Rosario dentro de un proyecto provincial porque cada uno de los temas que te planteo los trabajamos con Perotti. Perotti es un desarrollista, alguien que se especializa en la industrialización. Fue un excelente intendente de Rafaela. Fue ministro de la Producción. Sabe cómo generar desarrollo. Y nosotros queremos seguir esa línea de desarrollo. 

Y lo mismo también a nivel nacional. Nosotros entendemos que si la cosa no cambia a nivel nacional es difícil que desde Rosario pueda solucionar problemas centrales. Por eso no la planteamos a Rosario como una isla. Ahora, no voy a ser un felpudo de nadie ni voy a ser un delegado de nadie, voy a defender a Rosario como nadie y voy a exigirle a cada uno de los niveles del Estado lo que Rosario necesita.

— Pensando en tu ubicación política, te definís como peronista, kirchnerista de larga militancia. Esa sería tu definición, ¿verdad? 

— Bueno, yo claramente me siento peronista porque concuerdo con las bases históricas del mejor peronismo. Y por supuesto formé parte dos años de la gestión en ANSES y siempre banqué y defendí las políticas de Néstor y de Cristina. Quizás no coincidí con algunas formas pero sí con lo esencial en la política. Soy medio un bicho raro porque nunca me afilié al peronismo porque en realidad nunca me interesó  tanto lo partidario sino entender que el peronismo es un movimiento. Y fijate que hoy el Frente Juntos tiene catorce partidos. Puede ser que la columna vertebral sea le peronismo, pero indudablemente uno quiere expresar un espacio mucho más amplio que ese.

— ¿Cuánto influye, a favor o no, la necesidad de la renovación, la alternancia política, pensando en el socialismo que estuvo tantos años gobernando la ciudad?

— Nosotros no decimos que estos 30 años de socialismo son los peores 30 años de la ciudad ni mucho menos. Es más, para mí Cavallero, que fue el primer intendente en el 89, fue el mejor intendente que tuvo la democracia a esta parte. Sin embargo, tuvo su desgaste. Es decir, lo bueno que hizo Cavallero, cosas importantes que siguió Binner, con el correr del tiempo fueron decayendo. Y sobre todas las cosas el poder, como bien lo sabemos, desgasta y hace que no escuches a los demás. El socialismo se quedó en el siglo 20, no ha pensado la ciudad del siglo XXI. Vos vas a la ciudad y te atascas, no podés avanzar de la cantidad de autos que hay. Hay que pensar una movilidad sustentable. Hay que pensar una ciudad que se aleje de toda un área metropolitana con la cantidad de rosarinos y rosarinas que se fueron a vivir fuera de Rosario. Es decir, hay que pensar no solamente en Rosario, insisto, como una isla sino en Rosario dentro de un proyecto regional y provincial. 

— Rosario conoce muy bien qué son las migraciones internas y también de otros países, que llegan con algunos reclamos de algunos sectores, los más reaccionarios, sobre el uso de la salud pública y demás. ¿Cómo vivís esa situación?

— Yo creo que nosotros tenemos que ser solidarios y tenemos que ser una ciudad que reciba con los brazos abiertos a todos los sectores y a todas las personas que vienen. Lo que no significa que por eso Rosario tenga que cargar con eso sola. Por eso es fundamental que tanto la Provincia como la Nación también se hagan cargo de esa situación. La solución no es expulsar, no es subir a la gente en un vagón para que se vaya. La solución es que si vienen más personas a Rosario de las que podemos soportar, esté la Provincia y la Nación haciendo urbanización, viviendas, y se genere las condiciones de desarrollo de la ciudad. Porque si no Rosario solamente absorbe cada vez más demandas con cada vez menos recursos.

— Claro.

— Entonces bueno, ahí es cuando uno dice Rosario se tiene que plantar y tiene que reclamar lo que le corresponde.

— ¿Por qué debería votarte un ciudadano rosarino que te está viendo en este momento?

— Es de lo más difícil que a uno le preguntan, porque uno la verdad es que se preparó claramente para este desafío. Creo que me toca en un momento muy oportuno de mi vida, 44 años, la madurez de poder llevar adelante una gestión. Pero no es solamente por una cuestión personal, como te decía recién yo estoy convencido que estamos preparados para gobernar porque además trabajamos mucho con distintas organizaciones, trabajamos mucho con la Universidad, con la ciencia y la tecnología. Yo voy a tener un Gabinete que va a ser absolutamente plural y absolutamente de lujo, va a ser con personalidades que nadie va a discutir. Va a ser un Gabinete que va a ser como mínimo de paridad. Voy a crear una Secretaria de Género y Diversidad, una Secretaria de Trabajo, voy a elevar a Secretaria de Deportes.  Es decir, queremos poner a Rosario donde tiene que estar y estamos convencidos que hay un desgaste enorme de la gestión socialista, que eso no significa para nada tirar por la borda todo lo que se ha hecho bien. Hay que mantener y mejorar lo que se ha hecho bien, hay que corregir lo que está hecho mal y hay que hacer lo que no se ha hecho.