En la ciudad de San Lorenzo, como en Rosario, también bulle la inquietud por el origen del dinero que alimenta inversiones varias en la economía formal de la ciudad, su vida comercial, sus emprendimientos en la construcción y el mercado inmobiliario.

En ese marco, el concejal Marcelo Remondino (bloque San Lorenzo en Común) ingresó un proyecto de ordenanza que apunta a crear el "Sistema de Prevención de Lavado de Activos y Control Económico Financiero de Grandes Inversiones" en ese municipio. El proyecto ingresó a comisiones y motivará el debate de los próximos días. 

Lo animó a tal iniciativa una serie de inversiones que ocurrieron en el último lustro, en especial en el rubro inmobiliario, que no se detuvieron a pesar del parate que significó la pandemia. Uno de esos emprendimientos cuya base de inversión es objeto de murmuraciones en esa ciudad, por caso, es una torre de departamentos de 18 pisos, que se erige encima de la sede del Ministerio Público de la Acusación en San Lorenzo. 

La plaza gastronómica de San Lorenzo, uno de los objetivos a vigilar, según se propone.
La plaza gastronómica de San Lorenzo, uno de los objetivos a vigilar, según se propone.

La historia reciente en la vida sanlorencina tiene motivos para alimentar inquietudes parlamentarias de este estilo. Vale recordar el caso de Delfín Zacarías, hoy detenido y purgando condena luego de haber sido detenido en una cocina de cocaína en Funes en 2013. El mega gimnasio que construyó y pensaba inaugurar fue tema de conversación recurrente en San Lorenzo por aquellos días. Había obtenido un permiso excepcional de parte del municipio y del Concejo para levantar esa obra en dimensiones no admitidas por la normativa vigente.

No todo es narcotráfico tampoco. Es vox populi la proliferación de puertos secos donde se descarga cereal que se comercializa en negro en los alrededores de esta ciudad del cordón industrial. 

Marcelo Remondino, el concejal autor del proyecto anti lavado.
Marcelo Remondino, el concejal autor del proyecto anti lavado.

El proyecto de ordenanza es autoría del concejal Remondino, quien en 2012 sufriera un atentado incendiario contra su camioneta estacionada frente a su casa, en San Lorenzo. Apunta a establecer un protocolo para que el Gobierno local intervenga ante la sospecha de una transacción con fondos de dudoso origen. Obligaría a las direcciones de Habilitación de Industrias y Comercios, Obras Particulares que requieran mayor información sobre el origen de los recursos que alimenten toda inversión, solicitud de permisos, etc. 

La propuesta enfoca sobre ciertas inversiones, por encima de los 8 millones de pesos, en rubros puntuales:

▲venta y alquiler de vehículos

▲ armerías 

▲ casas de juegos

▲ loterías

▲ hoteles, hostels y alojamientos transitorios

▲ gastronomía y recreación nocturna

▲ playas de estacionamiento y cocheras

▲ guarderías náuticas

▲ concesiones públicas de obras y servicios

▲ construcción o reformas en más de 500 m2 e inversión mayor de $30 millones.

▲ compra o tenencia de más de 2 taxis o remises.

▲ espectáculos públicos.

El boom inmobiliario sanlorencino, bajo sospecha.
El boom inmobiliario sanlorencino, bajo sospecha.

El plan propuesto por Remondino procuraría que el Estado municipal se obligue a detectar –y obrar en consecuencia con la debida denuncia judicial– inconsistencias patrimoniales, sucecivas transferencias de habilitaciones municipales, operaciones comerciales sospechosas, creación de empresas con altos aportes de dinero en efectivo, inmuebles, etc. 

"En nuestra ciudad ya vivimos una debilidad del Estado a la hora de controlar el lavado de activos. El objetivo es controlar de manera eficiente la transparencia, el origen y la trazabilidad de las inversiones, impulsando la prevención de delitos patrimoniales con un control exhaustivo de la documentación a presentar", argumentó el autor del proyecto.

"Hay que evitar por todos los medios posibles la transformación de San Lorenzo en una plaza sencilla para el lavado de activos de origen ilícito, es imprescindible agudizar controles", exhortó Remondino.